LA ESCUELA
AUSTRÍACA DE ECONOMÍA
Por Roberto Cachanosky
continuación..
Eugen von Böhm-Bawerk (1851-1914)
Como vimos, las ideas centrales de los Grundsätze habían
pasado a un segundo plano debido al Methodenstreit. Sin embargo, el libro había
sido leído por algunos economistas que se encargaron de rescatar esas ideas; entre 1884 y
1889 aparecieron una serie de publicaciones que las pusieron en primer plano. Dos alumnos
directos de Menger publicaron sendos libros acerca de las ganancias empresariales; Víctor
Mataja publicó Der Unternehmergewinn (1884) (La ganancia empresarial) y G. Gross Lehre
Vom Unternehmergewinn (1884) (Principios de la ganancia empresarial). Otro alumno
directo de Menger, Emil Sax, publicó en 1884, un libro sobre el método de la economía, Das
Wesen und die Aufgaben der Nationalökonomie (Esencia y objeto de la economía
política), y tres años mas tarde otro que lleva el nombre de Grundergung der
theoritischen Staatswirtschaft (Fundamentos de la economía teórica).
Otros nombres destacados en estos primeros años de la Escuela
Austríaca fueron los de Johann von Komorzynski, Hans Mayer, Robert Meyer y Eugen
Philippovich von Philippsberg. Sin embargo, las figuras que más fama alcanzaron fueron
las de Friedrich von Wieser y Eugen von Böhm-Bawerk, a pesar de que ninguno de los dos
fue alumno directo de Menger . Recibieron su influencia a través de la lectura de los Gründsätze.
En 1884 aparecen casi simultáneamente la primera parte del libro
de Böhm-Bawerk Geschichte und Kritik der Kapitalzins Theorien (Historia y crítica
de las teorías del interés) y un trabajo de Wieser sobre la teoría del valor titulado Ursprung
und Hauptgesetze des Wirtschaftlichen Wertes (Origen y principios del valor). La más
influyente de estas obras fue la de Wieser, pero dos años después Böhm-Bawerk publicó
una serie de artículos con el nombre de Grundzuge der Theorie des Wirtschaftlichen
Güterwerter (Fundamentos de la teoría del valor económico); según Hayek, aunque
este artículo agrega poco a lo dicho por Menger y Wieser, su gran cla ridad y fuerza de
argumentación han hecho que sea, probablemente, el que mas ayudó a difundir la teoría
de la utilidad marginal.
De estos dos grandes economistas solo Böhm-Bawerk continuó en la
línea de pensamiento mengeriana, ya que Wieser siguió posteriormente, caminos propios y
terminó acercándose más al enfoque de la Escuela de Lausanne. Su libro Grundriss der
Socialökonomic (1914) (Fundamentos de La economía social) es el único tratado
sistemático de teoría económica que produjo aquel primer grupo, pero contiene ideas que
hacen dudoso que Wieser pueda ser considerado como un miembro de la Escuela Austríaca.
Es Böhm-Bawerk, entonces, quien mantiene la teoría del valor de
acuerdo con el enfoque mengeriano. En 1889 publica el segundo volumen de su libro con el
título de Positive Theorie des Kapitales (Teoría positiva del capital), en el
cual realiza una nueva exposición de la teoría del valor y de los precios; vuelve sobre
el tema en 1898, con la publicación de su famoso trabajo Zum Abschluss des Marxschen
Systems (El cierre del sistema marxista). En su primer volumen de Das Kapital (1867)
Marx había incurrido en ciertas contradicciones en la teoría de la explotación que él
mismo se vio obligado a admitir: Esta ley [que la plusvalía se origina a partir del
capital en giro] se halla; manifiestamente, en contradicción con toda la experiencia
basada en la observación vulgar.
Sin embargo, promete una solución en los siguientes volúmenes
pero muere en 1883 sin haber dado la respuesta prometida. El segundo volumen de Das
Kapital aparece publicado en 1885 por su amigo Friedrich Engels, provocando
desilusión entre sus seguidores. Hubo que esperar hasta 1894 para que Engels publicara el
tercer volumen que debería haber contenido, y no lo hizo, la solución esperada. En su
trabajo Böhm-Bawerk realiza un análisis detallado de las falacias y contradicciones del
sistema marxista en su versión final.
Böhm-Bawerk ha sido más conocido por su teoría del interés.
Esto es un poco desafortunado, ya que incurrió en ciertas contradicciones que fueron
señaladas por Menger: Llegará el día en que la gente se de cuenta de que la
teoría de Böhm-Bawerk es uno de los errores mas grandes que jamás se hayan
cometido.
Böhm-Bawerk comienza su libro realizando una excelente crítica a
las teorías del interés existentes, y llega a demostrar que sólo la disparidad de
valoraciones entre bienes presentes y futuros es la determinante de la tasa de interés.
Sin embargo, al exponer su propia teoría la apoya, en cierta manera, sobre el concepto de
la productividad del capital. Posteriormente, Ludwig von Mises y Frank Fetter retomarán
los avances de Böhm-Bawerk y esbozaron una teoría del interés basada exclusivamente en
la valuación subjetiva entre bienes presentes y futuros.
Böhm-Bawerk era profesor de la Universidad de Innsbruck; pero el
clima académico desfavorable lo llevó a abandonar las actividades docentes cuando le
ofrecieron un puesto en el Ministerio de Hacienda de Viena.
Posteriormente, al abandonar la función pública, rechazó una
asignación de retiro bastante atractiva para aceptar dirigir un seminario en la
Universidad de Viena. El tema del primer seminario fue la teoría del valor. Las reuniones
tenían lugar todos los viernes a las cinco de la tarde y duraban aproximadamente una hora
y media. Contaba con una audiencia de cincuenta o sesenta personas y había una biblioteca
propia para los integrantes del seminario. Los trabajos presentados ocupaban un lugar
secundario; tenían el objeto de introducir el tema y no el de convertirse en el centro
del debate.
Casi todos los miembros del seminario eran viejos alumnos de
Menger o del mismo Böhm-Bawerk. En el desarrollo de la reunión Böhm-Bawerk no asumía
el papel de profesor, sino el de un coordinador que ocasionalmente participaba en la
discusión. La gran libertad de palabra que tenían los miembros a veces daba lugar al
abuso; en especial, según Mises, se destacaban el fervor y el fanatismo de Otto Neurath.
Entre los nombres de importancia dentro del seminario se
encontraban el marxista Otto Bauer, Joseph Alois Schumpeter, quien, igual que Wieser,
terminó acercándose más al pensamiento de la Escuela de Lausanne, y Ludwig von Mises,
quien posteriormente se convertiría en el continuador más destacado de la línea
mengeriana. En 1913, un año antes de la muerte de Böhm-Bawerk, el tema de discusión en
el seminario fue el libro de Mises Theorie des Geldes und der Unlanfsmittel (1912)
(Teoría del dinero y del crédito).
Ludwig von Mises (1881-1973)
Mises obtuvo su doctorado en 1906 e ingresó como Privat-Dozent
(profesor ad honorem) en la Universidad de Viena. Aunque su gran vocación era
la enseñanza, sabía que como liberal clásico le estaría negado el puesto de
profesor universitario en los países de habla alemana. Su trabajo en la Cámara de
Comercio Austríaca era el que le permitía actuar como Privat-Dozent.
El nivel de enseñanza de la Universidad había caído muchísimo.
Recuerdo, dice Mises, haber pasado momentos muy difíciles tratando de
convencer al comité (examinador) de que debía reprobar a un candidato (a Master) que
creía que Marx había vivido en el siglo XVIII. Esta situación lo llevó a abrir,
en 1920 un Privat-Seminar en la Cámara de Comercio; con reuniones quincenales. De
este seminario surgieron científicos de renombre internacional como Gottfried von
Haberler, Felix Kaufmann, Fritz Machlup, Oskar Morgenstern y Richard von Strigl. Sin
embargo, el miembro del seminario que continuó con una línea de pensamiento austríaca
ortodoxa fue Friedrich von Hayek.
El período comprendido entre 1918 y la ocupa ción de Hitler fue
terrible para Austria; quedaban las secuelas de la guerra, altísimas tasas de inflación
y guerras civiles. Aunque la vida intelectual era excitante, esto también llegó a su fin
con el advenimiento del nazismo a mediados de la década del treinta. Ante este cambio,
Mises aconsejó a los miembros de su seminario que abandonaran Austria mientras pudieran.
En 1934 Mises recibió una oferta para ocupar una cátedra en el Institut Universitaire
des Hautes Études Internationales en Ginebra, que aceptó y mantuvo hasta 1940, año
en que, debido a la persecución nazi, debió emigrar hacia los Estados Unidos. Por su
parte, Hayek fue a Londres, Machlup a la Universidad de Buffalo y Haberler a Harvard.
En 1948 Mises comienza a dictar un seminario en la Universidad de
New York, hasta 1969. De este seminario surgieron los continuadores mas
ortodoxos del pensamiento mengeriano en los Estados Unidos. De esta manera, la
Escuela Austríaca se apagó en Austria y retomó nuevo impulso en los Estados Unidos, a
partir de la Universidad de New York. Mises, así como Menger, es un claro ejemplo del
efecto multiplicador que puede generar un individuo en la divulgación de un
pensamiento. Si bien sólo cuatro personas lograron el grado de Doctor of Philosophy con
Mises, la cantidad de discípulos importantes es mucho mayor, no sólo en los Estados
Unidos sino en distintas partes del mundo. Los que obtuvieron el doctorado en el orden
cronológico fueron Hans Sennholz, Louis Spadaro, Israel M. Kirzner y George Reisman.
Puede considerarse a Mises como el economista que más
implicancias lógicas extrajo del pensamiento de Menger y Böhm-Bawerk. Además, fue el
primero en publicar un tratado sistemático de economía, Human Action (Acción
Humana), ya que como vimos, el libro de Wieser Theorie des gesellschaftlichen
Wirtschaft no es representativo del pensamiento de la Escuela.
Entre los aportes de Mises se pueden incluir : 1) la teoría del
ciclo económico, en la que unifica las teorías puramente monetarias del ciclo con las
puramente estructurales; 2) la demostración de la imposibilidad de cálculo económico y,
por lo tanto, de eficiencia económica, en un régimen socialista; 3) el descubrimiento de
que la economía es una parte de otra ciencia mas general: la praxeología, o la ciencia
de la acción; y 4) la demostración de que la teoría económica tiene, como la
matemática y la lógica, carácter apriorístico y no hipotético-deductivo, como las
ciencias naturales.
Si bien todos estos aportes tienen gran importancia, el que más
ha impactado y provocado un debate internacional fue el de la imposibilidad del cálculo
económico en una sociedad socialista. El. planteo de Mises no fue el primero en este tema
ya que otros habían señalado el problema con anterioridad. Además, aproximadamente al
mismo tiempo que Mises publicaba su artículo, aparecieron otras dos con conclusiones
similares; una fue el alemán Max Weber y el otro el del ruso Boris Brutzkus. Pero, como
dice el economista socialista Oskar Lange: [...] aunque el profesor Mises no fue el
primero en suscitar tal cuestión, y a pesar de que no todos los socialistas tenían un
desconocimiento tan total del problema como se sostiene a menudo, es cierto, sin embargo,
que, especialmente en el continente europeo (fuera de Italia), el mérito de haber
obligado a los socialistas a considerar de manera sistemática este problema pertenece por
entero al profesor Mises.
El artículo de Mises, junto con su libro Gemeinwirtschaft (Socialismo),
aparecido dos años después, fueron el punto de partida del debate acerca del cálculo
económico. Mises respondió en forma inmediata, en dos oportunidades, a las criticas de
los socialistas y sus últimos comentarios sobre el tema aparecieron en Human Action.
Quien en realidad respondió con mayor paciencia fue Hayek; los capítulos II a IX de su
libro Individualism and Economic Order constituyen una respuesta detallada a las
soluciones ofrecidas por los economistas socialistas.
Una de las principales características de la personalidad de
Mises era su intransigencia. Cuando por medio del rigor de la lógica llegaba a alguna
conclusión la defendía inquebrantablemente aún a costa de la impopularidad y la
soledad. Al respecto dice Hayek: "[Mises] tenía el coraje de defender sus
convicciones como pocas personas he conocido, un coraje que lle gaba al extremo de
preferir volverse impopular con sus amigos y colegas. Cuando consideraba algo como
correcto perseguía su punto de vista con persistencia aunque apareciera como ridículo,
enemigo u odiado".
El nivel de conocimiento que exigía de un economista también le
acarreaba en ocasiones quejas de sus alumnos. Consideraba que nadie podía ser un buen
economista a menos que estuviese versado en matemática, física y biología, historia y
jurisprudencia. Cuando un estudiante de economía le reclamó que nadie lo podía obligar
a estudiar todo eso, la reacción de Mises fue: Nadie le pide o lo obliga a usted a
que sea economista. Idéntica exigencia requería en el manejo de idiomas. En muchas
ocasiones, en la Universidad de New York, leía citas en francés y ale mán. Cuando
alguien se quejo, aduciendo que no hablaba ni francés ni alemán, la respuesta fue :
Apréndalos, usted se ha involucrado en actividades
académicas.
Sin ánimo de querer molestar a los economistas de nuestra
generación, creemos que la falta de conocimiento de la historia y naturaleza de su propia
ciencia afecta, en cierta manera, su avance. Hoy parecería ser que el buen economista es
el que maneja las herramientas matemáticas con cierta destreza. Sin embargo, la
formación matemática de los economistas se limita en general al campo algoritmo de la
matemática; es decir, a los pasos mecánicos para la resolución de
problemas, e. g., cómo se deriva o se resuelve un sistema de ecuaciones simultáneas.
Pero la matemática es mucha más que eso y Mises lo sabía, por eso no cayó en los
errores de los economistas matemáticos. El enclaustramiento en la construcción de
modelos por creer que es la manera científica de proceder, haciendo
caso omiso de los problemas epistemológicos que implican, ha llevado a serios errores de
teoría económica.
Friedrich A. Von Hayek (1899-1992)
El profesor Hayek es uno de los discípulos mas destacados de
Mises. Su formación inicial, sin embargo, no proviene de la rama ortodoxa de
la escuela. Hayek estudió con Wieser y, cómo él mismo dice, nunca pudo abandonar
totalmente las influencias de este economista. Igual que Wieser, o tal vez debido a su
influencia, Hayek simpatizaba con los ideales del socialismo fabiano.
Algunos años después de graduado, Mises necesitaba contratar un
abogado con conocimientos de economía. Es así como, con una carta de presentación de
Wieser, Hayek entró en contacto con Mises, lo que implicaba enfrentar a un socialista
fabiano con un liberal intransigente. Si bien Wieser presentó a Hayek como un abogado con
buenos conocimientos de economía, Mises no vaciló en enseñarle a Hayek, en la
entrevista, que no lo había visto en su seminario.
A pesar de todo, Hayek logró ser aceptado por Mises. Estos
diez años, decía Hayek, [Mises] tuvo ciertamente más influencia en mi
visión de la economía que ninguna otra persona [...]. Fue su segunda gran obra, El
socialismo (1922) [...] la que me convenció de su punto de vista.
Hayek fue miembro del Privat-Seminar que Mises realizaba en
la Cámara de Comercio Austríaca hasta 1931, cuando fue contratado por la London
School of Economics, donde permaneció hasta 1960. De aquí pasó a la Universidad de
Chicago, hasta 1962. Entre 1962 y 1969 enseñó en la Universidad de Friedburg, para
finalmente regresar a Austria, donde enseñó como profesor visitante en la Universidad de
Salzburgo.
Las contribuciones de Hayek a las ciencias sociales pueden
dividirse en varias etapas. En un primer momento su atención se concentraba en temas
económicos, y dentro de estos, en dos puntos en especial. Uno es la explicación del
proceso de coordinación del mercado basada en el reconocimiento del conocimiento
imperfecto de la información relevante por parte de los individuos, y por lo tanto, de
errores en las predicciones. Es interesante este punto porque aquí aparecen bien marcadas
las diferencias teóricas con las escuelas de Cambridge y Lausanne.
Estas ideas están brillantemente expuestas en su libro Individualism
and Economic Order, en el cual, además de quedar claras las diferencias con las
escuelas antes mencionadas, Hayek logra también un importante avance para consolidar el
pensamiento de Mises acerca de la imposibilidad del cálculo económico en el socialismo,
ya que: Los razonamientos de Mises, dice Hayek, no siempre eran fáciles
de seguir. A veces era necesario el contacto personal y la discusión para comprenderlos
plenamente.
Es importante señalar que la teoría austríaca del mercado
incorporó la incertidumbre en forma sistemática y coherente en el análisis antes que
ninguna otra escuela. Recientemente los economistas matemáticos creen haber realizado una
revolución al incorporar en sus modelos un factor estocástico. En este sentido podemos
decir que la economía matemática ha progresado mucho más lentamente que la tradicional
deducción lógica sobre la base de prosa. Más adelante veremos porque.
El segundo tema económico, por el que Hayek es mas conocido, es
el monetario y su relación con los ciclos económicos. Sus aportes se encuentran
principalmente en tres libros: Prices and Production (1931), Monetary Theory and
the Trade Cycle (1933) y Profits, Interest and Investment (1939). Estos libros
de Hayek, sobre todo por los años en que fueron escritos, significaban una respuesta a la
teoría keynesiana, pero sin embargo Keynes terminó prevaleciendo. Aunque conviene
recordar que no fue a partir de la publicación de The General Theory que el mundo
se volvió Keynesiano. Lo que Keynes hizo en realidad fue darle apoyo teórico a las
políticas que los gobiernos ya venían practicando desde algunos años atrás.
La tesis keynesiana sostenía que una expansión de la oferta
monetaria cuando hay recursos ociosos pone estos recursos en actividad, con lo cual se
logra una disminución de la desocupación y un aumento del ingreso real. Según Keynes,
esta expansión monetaria no es inflacionaria; ya que la mayor producción de bienes
neutraliza los efectos inflacionarios de la creación de dinero. Por el contrario, la
tesis de Hayek es que cuando se expande la cantidad de dinero y crédito se producen
distorsiones en los precios relativos, lo que lleva a asignar recursos en forma
ineficiente. Hayek demuestra que esta mala asignación de recursos, que responde a
señales falsas, no puede mantenerse a menos que se continúe con una expansión monetaria
creciente. Y aún así, lo único que se lograría es postergar el problema, pero no
solucionarlo. De esta manera, aún cuando el nivel de precios se mantenga
estable, o inclusive caiga, la creación de dinero propuesta por Keynes lleva en sí el
germen de una recesión futura o la destrucción del sistema monetario en caso de que se
persista en mantener artificialmente el auge.
Hayek no sólo aplica su teoría de la división del conocimiento
al ámbito estrictamente económico, sino que también la lleva al terreno de las
instituciones sociales. En sus dos obras The Constitution of Liberty (1960) y Law,
Legislation and Liberty , en sus tres volúmenes (1973, 1976 y 1979) demuestra cómo
la sociedad es un fenómeno complejo que ninguna mente individual puede captar en todos
sus detalles. Solamente la libertad individual permite lograr un orden social donde los
individuos puedan satisfacer la mayor cantidad posible de necesidades particulares. En
estos libros Hayek analiza también las instituciones y sistema legal necesarios para una
sociedad libre.
Por último, Hayek realizó investigaciones en el terreno de la
epistemología y la psicología. En su libro The Counter-Revolution of Science (1962)
demuestra histórica y teóricamente cómo el método de las ciencias naturales fue
introducido en las ciencias soc iales sin tener en cuenta que la naturaleza del
problema social es distinta de la del problema de las ciencias naturales. Llegó a la
conclusión de que los científicos sociales, al no darse cuenta de esta diferencia;
terminaron copiando como monos (aping) a los científicos de las
ciencias naturales.
Las contribuciones en psicología se encuentran en su libro The
Sensory Order (1962). Como el mismo Hayek dice, el libro hace referencia a los
fundamentos teóricos de la psicología, lo que lo hace aparecer más como un libro de
filosofía que de psicología. La idea central es que la percepción sensorial es un acto
de clasificación. Y esta clasificación no es el resultado de haber captado un orden
existente en las cosas; por el contrario, es la mente la que a priori ordena los
objetos. Las cualidades que los hombres atribuyen a los objetos no son propiedades de
estos sino el producto de relaciones que realiza el sistema nervioso. Como dice Heinrich
Klüer en la introducción al libro, la teoría de Hayek puede encuadrarse en la famosa
máxima de Göethe: todo lo concerniente a hechos ya es teoría. Lo único que
la experiencia puede hacer es inducirnos a cambiar una teoría que es aceptada hasta el
momento. Si Mises se caracterizaba por su intransigencia, hasta llegar mucha s veces al
punto de la soledad, Hayek se caracteriza por su impecable trato hacia sus oponentes
académicos. Debido a esto Schumpeter lo ha acusado de exceso de cortesía (politeness
to a fault); pero tal vez fue este comportamiento el que le permitió alcanzar mayor
popularidad. Esta popularidad creció mucho cuando compartió el Premio Nobel de Economía
con Gunnar Myrdal en 1974, menos de un año después de la muerte de Mises.
Igual que Menger, Böhm-Bawerk y Mises, Hayek creía que son las
ideas y no la fuerza las que deben triunfar para establecer una sociedad libre. Y además
pensaba que el ámbito mas adecuado para lograr el cambio de esas ideas es el académico y
no el político. Luego de leer The Road to Serfdom (1944), Anthony Fisher se
acercó a Hayek para preguntarle si debía entrar en la política para resistir los
avances del socialismo, pero este le aconsejó evitar la política y concentrarse en el
terreno de las ideas.
El éxito de Hayek para el avance de las ideas liberales ha sido notorio. Su maestro y
amigo Ludwig Von Mises señaló este éxito:
Muchas personas tuvieron la amabilidad de llamarme uno de
los padres del renacimiento de las ideas de la libertad clásicas del siglo XIX. Dudo de
que tengan razón. Pero no hay duda que el profesor Hayek, con su Road to Serfdom,
preparó el camino para una organización internacional de los amigos de la libertad. Fue
su iniciativa la que llevó en 1947 al establecimiento de la Mont Pélèrin Society, en la
que cooperan eminentes liberales de todos los países de este lado de la Cortina de
Hierro.
El pensamiento económico de los austríacos
En realidad es una violación al individualismo metodológico
(defendido por los miembros de la Escuela Austríaca) hablar del pensamiento de los
austríacos, ya que la forma de argumentar de cada uno de ellos no es homogénea.
Sin embargo, las conclusiones a que llegan individualmente son muy
semejantes. La siguiente reflexión de Hayek nos da un ejemplo:
Debo admitir [...] como muchos de los argumentos [de la obra
de Mises], que inicialmente yo había aceptado a medias o considerado como exagerados y
prejuiciosos, demostraron posteriormente ser definitivamente verdaderos. Todavía no estoy
de acuerdo con todos ellos, ni creo que Mises lo hiciera. Él no esperaba que sus
seguidores recibieran sus conclusiones sin críticas y no progresaran más allá de
ellas.
Teniendo siempre en cuenta este tipo de diferencias, en esta
sección nos limitaremos a destacar algunas características fundamentales de la Escuela
Austríaca que le dan su rasgo distintivo respecto de lo que podemos llamar la teoría
económica prevaleciente. El gran hito que separa al pensamiento de la Escuela Austríaca
del resto comienza en la teoría del valor. Las teorías de Jevons, Walras y Menger tienen
diferencias mucho mas profundas que las que se señalan generalmente en los textos de
historia del pensamiento económico. Como dice Mises, el paso de la teoría clásica del
valor a la teoría subjetiva implicó mucho más que la sustitución de una teoría poco
satisfactoria por otra mejor. Este paso tuvo consecuencias importantes tanto para la
teoría del mercado como para el ámbito y método de la economía.
Lo que intentaremos ver, entonces, es que la revolución
austríaca en el tema del valor fue más profunda que las de Cambridge y Lausanne. Y, a pa
rtir de allí, ver las consecuencias que se siguen para la teoría del mercado y del
método de la ciencia económica. El tratamiento de los temas no pretende ser exhaustivo,
sino señalar algunos ejemplos de dónde y por qué se suscitan las diferencias.
Antes de entrar en el tema del valor conviene hacer algunas aclaraciones, ya que éste ha
dado lugar a ambigüedades y errores que causaron bastante confusión. Uno de ellos es
hacer responsables a los economistas clásicos de errores que en realidad no cometieron.
Por empezar, cabe recordar que los clásicos distinguían entre valor de uso y
valor de cambio y, si bien no se preocuparon mucho de cómo se determinaba el
primero, tampoco desconocían su importancia. Pero lo importante es que estos economistas
pusieron todo su acento en explicar las causas del valor en cambio, lo que equivale a
decir el precio. Por lo tanto, es improcedente contraponer a una teoría del valor en
cambio otra del valor de uso, como lo es la teoría de la utilidad marginal. Lo que
corresponde es contraponer otra teoría del valor en cambio (precio). Para evitar
ambigüedades utilizaremos el término valor en cambio como sinónimo de
precio y simplemente valor como sinónimo de valor de
uso o utilidad.
Los economistas clásicos sostenían que el valor en cambio estaba
determinado por el costo de producción. Ni Jevons, ni Marshall, ni Walras lograron
abandonar completamente esta teoría. En realidad, las ideas de Marshall y Walras
implicaron un retroceso respecto de Jevons. Se ve claramente que ambos usan la teoría de
la utilidad marginal para complementar y no para refutar la teoría del costo de
producción. Para ellos es tanto un error pensar que sólo el costo de producción
determina el valor en cambio como que sólo lo determina la valoración subjetiva.
Son ambos elementos los que entran en juego.
Este enfoque de la determinación del valor en cambio está hecho
explícito en el conocido ejemplo de Marshall de las hojas de una tijera. En otro párrafo
de su libro sostiene:
Cuanto más corto sea el período que estemos considerando,
mayor debe ser el grado de atención que debemos dar a la influencia de la demanda sobre
el valor (en cambio); y cuanto más largo sea el periodo, más importante será la
influencia del costo como determinante del valor (en cambio)
En el caso de Walras la idea de que ambos, costo y
utilidad, determinan el valor en cambio queda de manifiesto en el planteo de las
ecuaciones simultáneas, donde, igual que en Marshall, las funciones de demanda incorporan
el factor subjetivo, mientras que las funciones de producción conforman el lado objetivo.
Gustav Cassel, un importante seguidor de Walras, dice:
Se ha discutido mucho para saber cuales son las causas
determinantes de los precios. Ahora se puede responder a esta pregunta. Las causas
determinantes de los precios son los distintos coeficientes de nuestras ecuaciones. Estos
coeficientes pueden dividirse en dos grupos principales, que podemos designar como
determinantes objetivas y subjetivas de la formación de los precios [...]. (U)na teoría
del valor, objetiva o subjetiva, que se limitase a referir los precios a las
causas determinantes objetivas o subjetivas carece de sentido [...].
Como puede apreciarse en las citas anteriores, los economistas de
Cambridge y Lausanne consideran que los clásicos tenían una teoría del valor en cambio
incompleta. Habían visto sólo un lado del problema, el de los costos; la teoría de la
utilidad marginal sirve para completar la teoría clásica.
Las conclusiones de los austríacos fueron diferentes. Para ellos
la teoría de la utilidad marginal no era el complemento que faltaba a los clásicos, sino
que implicaba un giro copernicano respecto de la teoría del valor en cambio clásica. A
partir de la teoría de la utilidad marginal los austríacos llegaron a la conclusión de
que no son los costos los que determinan los precios (valor en cambio), sino que, por el
contrario, son los precios de los bienes finales los que determinan los precios de los
bienes de producción, o sea los costos. Si bien en el largo plazo precios y costos
tienden a igualarse, para los austríacos la dirección causal es opuesta a la sostenida
por los clásicos.
Ningún empresario puede pagar por los factores de producción un
precio superior al que los consumidores están dispuestos a pagar por el bien final. Los
bienes de producción adquieren valor porque los bienes finales son valorados. El
empresario está dispuesto a pagar un precio por los bienes de producción porque alguien
está dispuesto a pagar un precio por el bien final. Los precios de los bienes de
producción se determinan por la puja de la demanda para utilizarlos en la producción de
bienes finales alternativos. Los costos no son una de las variables que determinan el
precio del bien final; la determinación de ese precio es independiente de los costos. Los
costos son el resultado de la existencia de precios esperados.
En la determinación de los precios intervienen solamente factores
subjetivos, o sea las utilidades marginales de cada una de las partes que intercambian.
Cada una de ellas realiza el intercambio porque valora mas lo que recibe que lo que
entrega y no le interesa si la otra parte incurrió en costos altos o bajos. Menger lo
explicaba de la siguiente manera:
[...] si un diamante fue encontrado accidentalmente o si se
lo obtuvo de una mina de diamantes con el empleo de mil días de trabajo es completamente
irrelevante para su valor. En general, nadie, en su vida cotidiana, pregunta por la
historia del origen de un bien para estimar su valor, sino que toma en cuenta solamente el
servicio que el bien le brindará y al que tendría que renunciar si no tuviese el bien a
su disposición.
El error cometido por Marshall, de considerar el costo como uno de
los determinantes del precio, fue también señalado por Böhm-Bawerk en 1894. Sin
embargo; el punto de vista de Cambridge y Lausanne es el que ha predominado hasta nuestros
días. Los modernos libros de microeconomía deducen la curva de oferta a partir de los
costos marginales y la de demanda a partir de la utilidad marginal. La intersección de
ambas determina el precio, y así el error de Marshall y Walras ha prevalecido.
En resumen, mientras para a la tradición Cambridge-Lausanne el
valor en cambio se determina por la interacción de utilidad marginal y costos, para los
austríacos interviene sólo la primera y los costos son la consecuencia de los precios de
los bienes finales. Esta diferencia ha llevado a los austríacos hacia un enfoque distinto
de la teoría económica. Veamos algunos ejemplos.
Si los precios están determinados exclusivamente por valoraciones
subjetivas, entonces es más fácil comprender que sus fluctuaciones reflejan cambios en
las preferencias de los individuos. Puesto que el problema económico consiste en asignar
los recursos productivos a la producción de los bienes y servicios prioritarios, los
precios se transforman así en la información esencial para lograr ese objetivo. Y, a
partir de estos precios, se desatará una puja por los bienes de producción que
determinará los precios respectivos de éstos, cuyo límite máximo será el valor
presente del bien final marginal y el mínimo el valor presente del bien final
submarginal.
Los austríacos consideran los precios y costos como la síntesis
de una gran cantidad de información dispersa necesaria para lograr una eficiente
asignación de recursos. Es más, puesto que esta información no es estática sino que
está en continuo cambio, los austríacos han puesto mas el acento en explicar el proceso
del mercado, es decir el mecanismo por el cual la asignación de recursos se va
adaptando a los cambios de información que reflejan las fluctuaciones de los precios.
Los economistas de Cambridge y Lausanne, en cambio, han dedicado
la mayor parte de sus esfuerzos al análisis del mercado en situaciones de equilibrio.
Para ellos los precios son las variables que limpian el mercado, que hacen que
oferta y demanda sean iguales. Esto queda especialmente claro en el uso de las
matemáticas, puesto que las ecuaciones reflejan en sus parámetros un conjunto de
información estática para la cual existe un conjunto de precios que equilibra todos los
mercados.
Tal vez sea en el tema inflacionario donde aparezcan con más
claridad las consecuencias de seguir uno u otro enfoque. Para los austríacos el problema
central de la inflación es que distorsiona los precios relativos, es decir, produce
cambios en los precios distintos de los que hubiese fijado el mercado libre. Al suceder
esto los precios dejan de transmitir información precisa y se produce una mala
asignación de los recursos.
La causa de esta distorsión radica en la política monetaria.
Para los austríacos la cantidad óptima de dinero se establece en el mercado igual que la
cantidad de cualquier mercancía: por oferta y demanda. Los cambios en la demanda hacen
variar el poder adquisitivo del dinero, y por lo tanto su producción aumentará o
disminuirá hasta el punto en que el precio del dinero sea igual a su costo de
producción. Cuando el gobierno fija coercitivamente una cantidad de dinero superior a la
que el mercado libre hubiese determinado está haciendo inflación, o sea distorsionando
los precios relativos.
Nótese que lo que ocurra con el nivel de precios es
intranscendente. Podría darse el caso de que el gobierno creara dinero al mismo tiempo
que se está produciendo un aumento en la productividad de la economía, lo cual puede dar
como resultado un nivel de precios estable, o tal vez en baja,
y sin embargo habrá inflación, ya que el gobierno está distorsionando los precios
relativos y, por lo tanto, induciendo a una mala asignación de recursos.
Compárese este enfoque con el seguido por Milton Friedman, quien
parece no tener en cuenta para nada los cambios en los precios relativos y concentra su
atención en el nivel de precios. Así este economista sostiene que:
La causa próxima de la inflación es siempre y en todas
partes la misma: un incremento demasiado rápido de la cantidad de dinero en circulación
con respecto a la producción.
Como puede verse, Friedman compara el crecimiento de la cantidad
de dinero con el aumento de la producción y no con la cantidad de dinero que se fijaría
en un mercado libre de interferencia estatal. Esto se debe a que lo que le preocupa
principalmente es el nivel de precios y no la estructura de precios relativos.
Pero, como ya vimos, lo relevante para la eficiencia económica son estos últimos y no el
primero.
Para dar un ejemplo final de como los teóricos del equilibrio
(Cambridge -Lausanne) y los del proceso (austríacos) llegan a conclusiones
diferentes, se puede citar el caso de la función empresarial. Schumpeter, un buen
representante de los primeros, llegó a la conclusión de que el empresario, al innovar,
rompe el equilibrio existente en el mercado y genera un ciclo económico; de esta manera
desempeña un papel desequilibrante en la economía. Por el contrario, para los
austríacos, puesto que parten de un mundo de incertidumbre, el empresario es el que trata
de preveer dónde se producirán o dónde se están produciendo desequilibrios en el
mercado y dirige la producción hacia esos sectores. Así, trata de anticipar cambios que
al produc ir desequilibrios darán lugar a pérdidas y ganancias tratando de evitar las
primeras y de lograr las segundas. Al proceder de esta manera se transforma en un factor
equilibrador; ya que con su acción está haciendo que los precios tiendan a igualarse con
los costos, o sea que el mercado tienda al equilibrio.
Los teóricos del equilibrio han venido basando sus teoremas en el
supuesto de que los operadores en el mercado tienen conocimiento perfecto. Recién en los
últimos años han empezado a introducir variables estocásticas. Al no
realizar estos supuestos, los austríacos pusieron su atención en el proceso de ajuste, y
esto, como vimos, llevó a conclusiones teóricas diferentes.
Una de las principales diferencias de la Escuela Austríaca con
las de Cambridge y Lausanne es el aspecto epistemológico. La teoría del valor tal cual
fue expuesta por los austríacos los llevó a una distinción de importancia entre
ciencias naturales y sociales. Lo que caracteriza a las primeras es que sus elementos
tienen un comportamiento determinado, es decir, no deciden acerca de su respuesta ante un
estímulo. En la medida en que el científico conozca la totalidad de las variables
independientes puede predecir con un alto grado de precisión lo que
ocurrirá, con la variable dependiente. Si no conoce la totalidad de las
variables independientes sólo dispone de un conocimiento probabilístico
acerca del comportamiento de la variable dependiente, por ejemplo la
meteorología.
En las ciencias sociales, por el contrario, el comportamiento de
los individuos no está determinado, sino que éstos pueden decidir acerca de la respuesta
que darán frente a un determinado estímulo. Aún cuando se pudiese conocer la totalidad
de variables que afectan a un individuo; lo que en ciencias naturales permitiría una
predicción puntual, todavía queda por conocer la decisión que el individuo tomará en
respuesta a esos estímulos. En ciencias sociales, no sólo la cantidad de variables
relevantes es enorme, sino que además opera la libertad de elegir de las personas, es
decir, el comportamiento deliberado y no determinado.
Esta diferencia hace que los datos estadísticos en unas y otras
ciencias sean de naturaleza distinta. En las ciencias naturales, ante iguales
circunstancias las respuestas de los elementos son siempre las mismas. Esto es lo que
permite que una hipótesis pueda someterse a prueba mediante recolección de datos
históricos y que sea posible proyectar hacia el futuro dichos resultados, puesto que los
elementos se seguirán comportando igual que en el pasado debido a su determinismo.
En ciencias sociales las estadísticas son de naturaleza distinta,
ya que los datos reflejan exclusivamente una situación singular, que responde a
circunstancias específicas de tiempo y lugar y a las cuales ciertos individuos eligieron
dar determinadas respuestas en ese momento. Pero de ninguna manera esos datos pueden ser
proyectados porque las circunstancias, los individuos y las valoraciones acerca de esas
circunstancias están en continuo cambio.
Y esto sin mencionar los errores de confección de las
estadísticas sociales. La econometría ha evolucionado sobre la base de ignorar estos
problemas. En realidad los econometristas han venido jugando a ver quien obtiene el r2
más alto, sin darse cuenta de que esta herramienta no es superior a la que usa el ama de
casa para saber cuanto aumentó el costo de vida o la manera en que predice un exitoso
empresario sin estudios universitarios. En ciencias sociales la predicción consiste en
anticipar los cambios futuros, para lo cual los datos del pasado son de importancia
secundaria.
La naturaleza de las ciencias sociales hace que sea imposible
someter a prueba las distintas teorías, ya que las estadísticas sólo describen un
período histórico determinado y no cumplen con el requisito de atemporalidad que se da
en el caso de las ciencias naturales. Esto pone en cuestión el carácter científico de
los fenómenos sociales. A nuestro juicio, Mises ha resuelto satisfactoriamente este
problema. Según este economista la economía es, como la lógica y la ma temática, una
ciencia apriorística. Es decir, cuenta con la ventaja de partir en el proceso deductivo
de fundamentos últimos cuya verdad es obvia a priori; por lo tanto, las
conclusiones obtenidas sobre la base de deducciones lógicas son necesariamente verdaderas,
y las observaciones empíricas no pueden refutarlas ni confirmarlas. Si bien Hayek tiene
algunas diferencias con la posición metodológica de Mises, sus conclusiones en teoría
económica son básicamente similares.
En general, los economistas del resto de las escuelas adoptaron,
imitando a las ciencias naturales, el método hipotético deductivo que básicamente
consiste en la elaboración de modelos matemáticos que posteriormente se
someten a verificación empírica por medio de la econometría. Pero, como ya dijimos, la
naturaleza de las estadísticas sociales impide tal verificación.
Los economistas austríacos no rechazan el método matemático por
desconocer esta herramienta. Mas bien ocurre lo contrario; debido a que no se han quedado
en la superficie del algoritmo y han penetrado en los fundamentos epistemológicos de las
ciencias naturales, de la matemática y de las estadísticas, se dan cuenta del error de
recurrir a la modelización. Sorpresivamente fue Keynes, un matemático
destacado, quien señalo los errores de la economía matemática.
Los economistas clásicos no habían logrado conectar claramente
el valor de uso con el valor en cambio, y esto les causó varios problemas teóricos,
entre ellos haber dado vuelta la dirección causal entre costos y precios. Pero, a pesar
de ello, seguían intuitivamente un método de análisis en el cual estaba implícito que
su principal preocupación era el proceso de ajuste del mercado. El surgimiento del
análisis marginal, tal como fue desarrollado por las escuelas de Cambridge y Lausanne ha
implicado en gran medida un retroceso respecto de los avances de los clásicos. En primer
lugar porque no lograron abandonar totalmente la teoría del costo de producción como
determinante del valor en cambio, y en segundo lugar porque al introducir los modelos
matemáticos para explicar el funcionamiento del mercado hicieron caminar a la ciencia
económica en dirección errónea. Se abandonó el análisis del proceso de los
clásicos y se adoptó el análisis de equilibrio. De esta manera se entró en una
etapa de oscurantismo que ha provocado muchas confusiones.
Fue la Escuela Austríaca la que logró incorporar la nueva
teoría del valor a la economía, de manera tal que permitió dar solidez a las
conclusiones de los clásicos que se apoyaban en una erróne a teoría del valor en
cambio. El liberalismo de Smith y Ricardo cobra renovadas fuerzas en la Escuela
Austríaca; los modelos de competencia perfecta y equilibrio han servido para debilitar
los fundamentos del mercado libre. Se han basado en la superstición de la superioridad
del método matemático. Tarde o temprano este error será abandonado, aunque, como dice
Mises, las supersticiones tardan en morir.
PRINCIPALES FIGURAS DE LA ESCUELA AUSTRIACA
Primera generación: Carl Menger; Eugen Von Böhm-Bawerk;
Friedrich Von Wieser; Eugen Fhilippovich Von Philippsberg.
Segunda generación: Emil Sax; Robert Zuckerkandl; Johann
Von Komor zynski; Robert Meyer.
Tercera generación: Ludwig Von Mises; Richard Von Stigl;
Edwald Schams; Leo Schönfeld (se llamó posteriormente Leo Illy).
Cuarta generación: Friedrich A. Von Hayek; Fritz Machlup;
Ludwig M. Lachman.
Quinta generación: Hans F. Sennholz; Louis Spadaro; Israel
Kirzner; Murray Rothbard.
PRINCIPALES OBRAS DE LOS MIEMBROS DE LA ESCUELA AUSTRÍACA
Böhm-Bawerk, Eugen Von.
- Capital and Interest , 3 vols. (1884-1889-1921),
Libertarian Press, 1959
- Shorter classics of Böhm-Bawerk (1962), Libertarian
Press, 1962.
Hayek, Friedrich A. Von.
- Prices and Production (1931), Augustus M. Kelley
Publishers, 1967.
- Monetary theory and the Trade cycle (1933), Augustus M.
Kelley Publishers, 1975
- Collectivist Economic Planning (1935), George Routledge
and Sons, Ltd., 1935.
- Monetary Nationalism (1937), Augustus M. Kelley,
Publishers, 1971.
- Profits, Interest and Investment (1939), Augustus M.
Kelley, Publishers, 1975.
- The pure theory of Capital (1941), The University of
Chicago Press, 1980.
- The Road to Serfdom (1944) The University of Chicago
Press, 1972.
- Individualism and Economic Order (1948), The University
of Chicago Press, 1980.
- John Steward Mill and Harriet Taylor (1951) Augustus M.
Kelley, Publishers, 1951
- The Counter-Revolution of Science - Studies on the Abuse of
Reason (1952), Liberty Press 1979.
- The Sensory Order (1952), The University of Chicago
Press, 1976.
- Capitalism and the Historians (1954) (compilación de
Hayek), The University of Chicago Press, 1974.
- The Constitution of Liberty 3 vols.(1973-1976-1977) The
University of Chicago Press, 1973-1978-1979
- Denationalization of Money (1976) The Institute of
Economic Affairs, 1978.
- New studies on Philosophy, Politics, Economics and the
History of Ideas (1978), The University of Chicago Press, 1978.
- Unemployment and Monetary Policy (1979) Cato Institute,
1979.
- A tiger by the Tail (1979) Cato Institute, 1979.
Kirzner, Israel M.
- The Economic point of View (1960) Sheed and Ward, Inc.
1976
- Market theory and the Price system Van Nostrand, 1963.
- Competition and Entrepreneurship (1973), The University
of Chicago Press, 1974
- Perception, Opportunity and Profit (1979), The University
of Chicago Press, 1979
- Method, Process and Austrian Economics - Essays in
honor of Ludwig Von Mises (compilación de Kirzner) Lexington Books, D. G. Heath and
Co., 1982
Komorzynski, Johan Von.
- Der wert in der isolierten Wirthschaft (1889) Manz, 1889
Lachman, Ludwig M.
- Capital and its structure (1956) Sheed Andrews and
Mc.Meel Inc., 1977
- Capital, Expectations and the market progress (1977)
Sheed Andrews and Mc.Meel Inc., 1977
Machlup, Fritz.
- The Economics of Sellers Competition Johns Hopkins
Press, 1953
- Essays on Economic Semantics, Prentice-Hall, 1963
- Essays on Hayek, Hillsdale College Press, 1976.
- Methodology of Economics and Other social Sciences, Academic
Press, 1978.
Meyer, Robert .
- Das Wesen des Einkonommens: Eine volkswirschaftsliche
Untersuchung (1887) Hertz, 1887.
Menger Carl.
- Principles of Economics (1871), New York University
Press, 1981.
- Problems of Economics and Sociology (1883), University of
Illinois Press, 1969.
- Kleinere Schriften zur Methode und Geschichte der
Volkswirthschaftslehre (1884-1915), London School of Economics, 1936.
- Schriften über Geldtheorie (1889-1893), London School of
Economics, 1936.
Mises, Ludwig Von.
- The theory of Money and Credit (1912), Liberty
Classics, 1981.
- Nation. State and Economy (1919) New York University
Press, 1983.
- Socialism (1922) Liberty Classics, 1981.
- The Free and Prosperous Commonwealth (1927) Van Nostrand,
1962.
- A Critique of Interventionism (1929) Arlington House,
1977.
- Epistemological Problems of Economics (1933), New York
University Press, 1981.
- Bureaucracy (1944), Arlington House, 1969.
- Omnipotent Government (1944) Arlington House, 1969.
- Human Action - A treatise on Economics (1949),
Contemporary Books, Inc. 1966.
- Planning for Freedom (1952) Libertarian Press, 1974.
- The Anti-Capitalistic Mentality (1956) Libertarian Press,
1978.
- Theory and History (1957) Arlington House, 1969.
- The Ultimate Foundation of Economic Science (1962), Sheed
Andrews and Mc.Meel Inc., 1978
- Notes and Recollections (1978) Libertarian Press, 1978.
- On the Manipulation of Money and Credit (1978) Free
Market Books, 1978.
- Economic Policy - Thought for today and tomorrow (1979)
Regnery/Gateway Inc. 1979
Philippovich Von Philippsberg, Eugen.
- Grundriss der politischen Ökonomie (1893) Mohr, 1893.
Rothbard, Murray N.
- The panic of 1819: Reactions and Policies Columbia
University Press, 1962
- Man, Economy and State (1962), Nash Publishing, 1970.
- Americas great Depression (1963), Sheed Andrews and
Ward, Inc., 1975.
- What Has government Done to Our Money? (1964), Liberty
Printing, 1979.
- Power and Market (1970) Sheed Andrews and Mc.Meel, Inc.,
1977.
- For a New Liberty (1973), Collier Books Edition, 1978.
- The Ethics of Liberty (1982) Humanities Press, 1982.
- The Mystery of Banking (1983), Richardson & Snyder,
1983.
Sax, Emil.
- Grundlegung der theoretischen Staatwirthschaft (1887),
Hölder, 1887.
Schönfeld, Leo.
- Grenznuten und Wirthschaftsrechnung (1924), Manz, 1924.
- Des Gesetz des Grenznutzenz (1948) Springer, 1948
(Publicado bajo el nombre de Leo Illy).
Sennholz, Hans F.
- How can Europe Survive? (1955) Van Nostrand Co.
- Gold is Money (1975) Greenwood Press, 1975 (Sennholz
comp.)
- Age of Inflation (1979) Western Islands, 1972.
Strigl, Richard Von.
Die ökonomischen Kategorien und die Organisation der
Wirtschaft (1923) Fischer, 1923.
Wieser, Friedrich Von.
- Natural value (1889) Augustus M. Kelley Publishers, 1967.
Zuckerkandl, Robert.
Zur Theorie des Preises mit besonderer Berücksichtigung der
geschichtlichen Entwicklung der Lehre (1889)
Stein, 1936.
LIBROS DE ARTÍCULOS COMPILADOS
Dolan, Edwing G.
- The Foundation of Modern Austrian Economics, Sheed &
Ward Inc., 1976.
Moss, Lawrence S.
- The Economics of Ludwig Von Mises - Toward a Critical
Reappraisal, Sheed & Ward, Inc. 1976
Rizzo, Mario J.
- Time, Uncertainty and Disequilibrium, Mass, Lexington
Books, D. C. Heath and Company, 1979.
Sennholz, Mary.
- On Freedom and Free Enterprise, Princeton, D. Van
Nostrand Co., 1956.
Spadaro, Louis M.
- New Directions in Austrian Economics, Kansas, Sheed
Andrews and Mc.Meel Inc., 1978.
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