5.2.2 Valor de los dividendos
Relación existente
entre los dividendos percibidos por el tenedor de una acción y el precio o cotización de
ésta.[1]
La rentabilidad por
dividendo es el cociente entre el dividendo esperado para el próximo año y el precio de
la acción hoy:
A veces se calcula con los
dividendos del último año, en vez de los del próximo.
Muchos gestores utilizan la
rentabilidad por dividendos como criterio de selección de valores, eligiendo aquellas
acciones con mayor rentabilidad por dividendo. La lógica es sencilla: obtenemos un
dividendo importante, sólo algo más bajo que el de la renta fija, y además podemos
conseguir plusvalías si las acciones suben. Si bajan no hay mucho problema, pues las
podemos mantener en cartera cobrando el dividendo; por esto es considerada una estrategia
defensiva propia de mercados bajistas o de personas que necesitan unos ingresos
periódicos de sus acciones.
Habitualmente, las empresas
que reparten más dividendos suelen ser empresas grandes y que crecen poco; si crecieran
mucho no podrían repartir dividendos, ya que necesitarían esos recursos para financiar
los nuevos proyectos de crecimiento. Esto hace que sus acciones sean en general poco
volátiles y que no se caractericen por grandes plusvalías.
Los dividendos nos pueden
servir también para valorar la acción:
a) Precio de la acción a partir de la rentabilidad por
dividendos.
E1 analista estima cuál debe ser la rentabilidad por dividendos de
la acción, basándose en la rentabilidad por dividendos histórica y en el promedio de
rentabilidad por dividendos del sector; teniendo el dato del dividendo previsto para el
año próximo, puede calcular cuál debería ser el precio de la acción:
b) Precio a partir de dividendos constantes.
El precio de un activo es el valor actual neto de los flujos futuros
que proporciona. Si consideramos que una acción sólo proporciona como único flujo los
dividendos, y hacemos la hipótesis de que estos dividendos son constantes (lo que se
conoce técnicamente como perpetuidad), el valor de la acción viene dado por:
Donde K es la
rentabilidad exigida por el inversor.
En el caso de la
empresa ABC, si consideramos que el dividendo se va a mantener constante indefinidamente
en, por ejemplo, 5 pesos y el inversor espera obtener de su acción ABC una rentabilidad
anual del 10 por 100, debería pagar: 5/0,10 = 50 pesos. Según esta valoración, la
acción ABC ya estaría cara, pues hoy cotiza a 120 pesos.
c) Precio a partir de dividendos crecientes
(Gordon-Shapiro).
Consideramos que los dividendos crecerán a una tasa constante g de
manera indefinida. El valor de la acción vendrá dado por la siguiente expresión,
conocida como modelo de Gordon-Shapiro:
En la
práctica ponemos como dividendo aquel que nos parece más realista a partir del año en
que nos encontramos. No tendría sentido utilizar el dividendo del año que viene, si por
cualquier causa éste resulta muy alto y prevemos que no se va a repetir en los años
siguientes.
Esta fórmula, sencilla y
muy utilizada, plantea algunos importantes problemas:
g es pequeña, el valor de la acción se dispara hacia infinito, lo que obviamente es
irreal.
Para ello se
puede: Utilizar un crecimiento «razonable» que estimamos sostenible
a largo plazo, teniendo en cuenta el crecimiento de la economía o, que el crecimiento
dependa de la rentabilidad sobre recursos propios (ROE) y del porcentaje de beneficios
distribuidos como dividendos, conocido como pay out. Para mayor claridad, citaremos la
definición de rentabilidad sobre recursos propios: Porcentaje que mide los
resultados económicos de una empresa calculados por la relación entre el beneficio neto
y los recursos propios.[2]
Existe una tercera
alternativa, que es calcular el g en función del crecimiento histórico de los dividendos
durante los últimos cinco a diez años, pero debemos estar seguros de que vamos a poder
seguir manteniendo el crecimiento que hemos tenido hasta ahora.
Con respecto a qué
dividendo usar, debe ser aquel que creemos sostenible. Debemos recordar que este modelo
tiene sentido sólo en empresas muy grandes, con poco crecimiento y alto dividendo,
en las que la mayoría de los recursos (cash flows[3]) que generan pueden destinarse a los
accionistas, pues no tienen grandes proyectos en que invertir.
5.2.3 Múltiplo de las ventas
Este método de valoración,
empleado en algunos sectores con cierta frecuencia, consiste en calcular el valor de una
empresa multiplicando sus ventas por un número.
El ratio precio/ventas se
puede descomponer en otros dos:
El primer
ratio (precio/beneficio) es el PER y el segundo (beneficio/ventas) se conoce normalmente
como rentabilidad sobre ventas.
5.2.4 Modelo de Graham
Graham propuso un modelo de
inversión que se ha hecho ya clásico. Pretende descubrir el valor intrínseco de la
acción a partir de los beneficios que proporciona, medidos por varios parámetros
bursátiles. Se trata de una estrategia conservadora, basada en comprar sólo aquellas
acciones que dan buena rentabilidad en el momento actual, sin esperar demasiado del
crecimiento futuro que todavía no conocemos, y que cumplen las siguientes
características:
a) La empresa debe haber
pagado dividendos en los veinte últimos años.
b) Tamaño mínimo: 100
millones de dólares en ventas.
c) La relación Precio de
Mercado/Valor Contable no debe ser superior a 1,5.
d) El PER no debe
ser superior a 15, calculado con la media de los beneficios de los últimos años.
e) La rentabilidad por
dividendos no debe ser inferior a 2,5 por 100.
Sólo deberemos comprar cuando la acción reúne las condiciones
adecuadas, no importa cuál sea el momento del mercado.
No obstante, podemos
mencionar algunos inconvenientes en la aplicación del modelo:
Ø La rentabilidad de
esta estrategia frecuentemente sólo se muestra a largo plazo, y muchas veces largo plazo
es demasiado tiempo.
Ø Sólo se obtiene
información acerca de qué valores comprar y cuáles vender, pero no en qué proporción
dentro de la cartera.
No se consideran algunos
elementos del balance, como endeudamiento, ROE, etc., ni otros que dan valor a la
empresa, como activos intangibles que producirán crecimiento futuro del dividendo y del
beneficio por acción.
Se pueden introducir algunas
variaciones al modelo de Graham dirigidas a corregir algunos defectos, con el objeto de
identificar una acción infravalorada:
| a)Valores con
liquidez. |
b) Incremento en ventas durante los últimos cinco años. |
| c) Incremento del
dividendo durante los diez últimos años. |
| d) Pay out inferior
al 65 por 100. |
| e) Deuda/Recursos
propios inferior a 0,5 |
| f) ROE similar o
mejor que la media del sector. |
| g) PER inferior al
del sector. |
| h) Rentabilidad por
dividendos mejor que la del sector. |
El
problema de estos criterios es si pueden seguir siendo de utilidad hoy en día, ya que no
tienen en cuenta el crecimiento, que es un factor fundamental en las bolsas.
El modelo de Graham carece de la precisión que proporcionan otras
teorías desarrolladas posteriormente, pero no por ello deja de ser claro, sencillo y
con una amplia visión de lo que es el mercado.
5.3. Métodos basados
en el descuento de flujos de fondos
Tratan de determinar el
valor de la empresa a través de la estimación de los flujos de dinero (cash flows) que
generará en el futuro, para luego descontarlos a una tasa de descuento apropiada según
el riesgo de dichos flujos.
En la actualidad, el
descuento de flujos de fondos es el método de valoración de empresas generalmente
aceptado, y puede decirse que constituye el único método de valoración conceptualmente
correcto.
5.3.1 Metodología para el descuento de flujos
La valoración por medio del descuento de flujos parte de la idea del
valor del dinero en el tiempo, el valor futuro (VF) el año que viene de un peso es igual
al valor presente hoy (VP) multiplicado por 1 más la rentabilidad que esperamos (K):
Despejando:
Para hallar el valor
presente de una cantidad a recibir en el futuro, descontamos el valor futuro a una
determinada tasa K.
Si introducimos el factor
riesgo, ya no tendremos la seguridad de recibir ese valor futuro, y
seguramente preferiremos recibir el valor presente hoy, salvo que nos ofrezcan una mayor
rentabilidad. Por esta razón, cuando vemos incertidumbre, utilizamos una mayor tasa
descuento K.
Si el dinero lo recibimos dentro de dos años en vez de uno, la
expresión anterior se transforma en:
Siendo:
...el valor de un
activo es igual al valor de los flujos que el activo promete descontados a una tasa
acorde con el riesgo (o incertidumbre) de esos flujos. Si son totalmente seguros, no
tienen riesgo, se descontarán a la tasa libre de riesgo; la tasa crecerá a medida que
los flujos sean más inciertos.[4]
Si en la fórmula anterior los flujos Cfi fueran todos iguales, nos da el
valor de una perpetuidad (infinitos flujos iguales, descontados a una tasa K):
Si los flujos de la fórmula general fueran creciendo cada año
a una tasa constante g, el valor de la empresa se podría calcular con la fórmula
de una perpetuidad con crecimiento:
5.3.2 Determinación del flujo de fondos adecuado para descontar
Para valorar las acciones de la empresa
se deberán descontar los flujos generados por la empresa que quedan disponibles para
los accionistas una vez que la empresa ha realizado las nuevas inversiones necesarias en
activo fijo y activo circulante neto, ha pagado los intereses por la deuda, ha devuelto la
parte de deuda que corresponda cada año y haya solicitado la nueva deuda necesaria. El
activo circulante neto equivale al activo circulante (tesorería + clientes + inventarios)
menos el pasivo circulante sin costo explícito.
Esto se conoce con el nombre de Necesidades Operativas de Fondos (NOF). El
crecimiento de la empresa aumentará sus NOF (activo circulante neto), pues tendrá más
clientes e inventario. Este aumento requerirá financiación o recursos, que no se podrán
dedicar a retribuir al accionista.
Comenzaremos con la definición de cash flow o recursos generados por
las operaciones: Son los recursos financieros generados por la empresa en el
transcurso de un ejercicio económico, es decir, la autofinanciación de la empresa. Se
obtiene mediante la suma del beneficio conseguido por la empresa y los importes dedicados
a amortizaciones. Esta acepción de cash flow está relacionada con la circulación
económica real de la empresa, es decir, los recursos que se generan con el
desenvolvimiento de las actividades económicas, tanto de naturaleza corriente como de
capital.[5]
El hecho de que se sumen las amortizaciones al beneficio neto tiene razón
en que las amortizaciones son un gasto, pero sin desembolso de caja (contablemente decimos
que lo hemos gastado y aparece en la cuenta de resultados, pero de hecho el dinero no ha
salido de caja). Pero pueden haber surgido otros movimientos de caja; por el lado
del activo, si hacemos inversiones o desinversiones en activo fijo neto o en activo
circulante neto, pueden haber salidas o entradas de caja. Por el lado del pasivo,
si la empresa devuelve o pide deuda, también puede haber una entrada o salida de caja.
La suma de estos conceptos es lo que nos da el cash flow
disponible para los accionistas. Este es dinero que la empresa habrá generado cada año y
que queda disponible para los accionistas; para repartirlo como dividendos, para
devolverlo mediante una reducción de capital o para dejarlo en la empresa como reservas.
Es por tanto el flujo de fondos adecuado para calcular el valor de las acciones.[6]
Cálculo del cash flow para
el accionista:
Beneficios después de impuestos
+
Amortización
- Incremento Activo fijo bruto
- Incremento Activo circulante neto
+ Incremento Deuda a corto plazo
+ Incremento Deuda a largo plazo
Cash Flow para el accionista
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