| 5.3.3
Determinación de la tasa de descuento
La
tasa de descuento será mayor cuanto más inciertos sean los flujos de la empresa, es
decir, cuanto más riesgo tengan esos flujos. Si no tuvieran ningún riesgo, los
descontaríamos a la tasa libre de riesgo. Es decir, se le pide a la empresa una
rentabilidad mayor que la rentabilidad libre de riesgo, que se llama prima de riesgo.
K = rf + rp
Donde:
K
= Tasa de descuento o rentabilidad que le pedimos a la empresa.
rf = Rentabilidad libre de riesgo o rentabilidad de las letras del
Tesoro.
rp = Prima de riesgo que le pedimos a la empresa.
La magnitud de la prima de riesgo de la empresa variará según su relación con el riesgo
de mercado: si la empresa tiene un riesgo similar al promedio de todas las empresas que
cotizan en bolsa (riesgo similar al mercado), la prima de riesgo de la empresa será
similar a la prima de todo el mercado; si el riesgo es menor, también lo será la prima
de riesgo, y al contrario si es mayor.
La prima de riesgo del mercado se calcula con frecuencia con datos históricos, como la
diferencia entre la rentabilidad histórica (más de diez años) de la bolsa y la
rentabilidad de las letras del Tesoro. A partir de esta prima de riesgo del mercado
añadiremos o quitaremos, en función del riesgo de la empresa.
Otra forma de calcular la prima de riesgo de la empresa en función de la del mercado es
comprobar con datos históricos durante un período suficientemente largo (cinco años con
datos mensuales) cuál ha sido la relación entre la prima de riesgo del mercado y la de
la empresa, representado por un índice bursátil.
Donde:
(rm rf)
= Prima de riesgo del mercado representado por un índice bursátil.
(rs rf) =
Prima de riesgo de nuestra acción.
Con datos históricos de la cotización del
índice, de nuestra acción y de la rentabilidad de las letras del Tesoro, podemos
calcular esta regresión y hallar el coeficiente beta.
Esta regresión nos da lo que se conoce como el
modelo de valoración de activos
o CAPM. La interpretación es la siguiente: si la
beta es igual a 1, quiere decir que la empresa tiene el mismo riesgo que el mercado y por
tanto debe tener la misma prima de riesgo. Si la beta es inferior a 1, tiene menor riesgo,
y si es mayor que 1, mayor riesgo. Luego de esto, necesitamos hacer:
» Una
estimación de la prima de riesgo del mercado para los años en que vamos a descontar
flujos; normalmente se utiliza una prima de riesgo promedio histórica.
» Una
estimación de la rentabilidad libre de riesgo para los años en que vamos a descontar
flujos.
Finalmente, haremos algunas consideraciones:
El tipo de interés libre de riesgo tiene una gran
influencia en la tasa y por tanto en la valoración de la empresa y de la acción. Si los
tipos de interés suben, pediremos más rentabilidad a nuestra inversión, es decir,
subiremos la K, con lo que el precio que estamos dispuestos a pagar
bajará.
Muchas veces se utiliza como K la
rentabilidad que el accionista quiere obtener de la inversión. Esta rentabilidad será la
libre de riesgo más una prima; pero esta prima depende mucho de la percepción de riesgo
que el potencial inversor tiene acerca de la empresa.
5.3.4 Dificultades en el método de descuento de flujos
» Flujos
de los próximos cinco años: Se utilizarán los balances y cuentas de resultados
previsionales de los próximos cinco años que nos proporcione la empresa. Los estados
financieros deben ser coherentes con la estrategia de la empresa, crecimiento de la
economía, del sector, entorno macroeconómico, entorno competitivo, etc.
» Valor
residual de la empresa en el último año de cálculo: Suele tener una gran
importancia en la valoración de la empresa hoy. Recomendamos utilizar como flujo una
cantidad que pensamos se puede obtener cada año y con una tasa de crecimiento moderada,
semejante al crecimiento nominal del PIB.
» Elección
de la tasa: Una previsión razonable será usar la rentabilidad histórica de la bolsa
durante un plazo largo de años, que incluya un ciclo económico y bursátil completo
(subida y bajada).
» Análisis
de sensibilidad: "El análisis de sensibilidad consiste en la observación de las
variaciones de los criterios de análisis de inversiones (tasa de rentabilidad, valor
actual neto, etc.) ante cambios en algunos de los parámetros que componen el flujo de
fondos, permaneciendo constantes los restantes."[1]
Es recomendable hacerlo, utilizando un escenario
positivo, negativo y el más probable para cada una de estas tres variables: flujos, valor
residual y tasa. Esto nos ayudará a identificar posibles errores y sobre todo a fijar un
mínimo y un máximo del valor de la empresa.
5.3.5 Comparación entre los métodos de descuento de
flujos, PER, y valoración por dividendos:
Las valoraciones por PER y por dividendos se basan
en el descuento de flujos, pero de una manera más simplificada que el método de
descuento de flujos. En el caso del PER, se considera que los flujos que recibe el
accionista son únicamente los beneficios, mientras que en el método de valoración por
dividendos se considera como flujos a los dividendos. En ambos casos, se considera que el
flujo (ya sean beneficios o dividendos), es siempre el mismo (una perpetuidad) o que crece
a un ritmo g (una perpetuidad creciente).
Tiene sentido utilizar el PER cuando la empresa no
tiene crecimiento, lo que quiere decir que no necesitará aumentos de activos (activo fijo
y NOF) y, por tanto, el activo fijo neto permanecerá constante (se invierte en activo
fijo una cantidad igual a la amortización). En este caso los flujos para el accionista
serían exclusivamente los beneficios, ya que la amortización se utiliza para reponer el
activo.
En el método de valoración por dividendos, si la
empresa tiene poco crecimiento, los dividendos deberían coincidir con los beneficios (pay
out muy alto), por lo que PER y valoración por dividendos y por descuento de flujos
serían muy similares.
En función de lo expuesto, podemos decir que es
adecuada la aplicación de los métodos PER y valoración por dividendos sólo en el caso
en que la empresa tenga poco crecimiento.
Capítulo 3
Conclusiones
La
pregunta inicial con la que se encaró este seminario, ya varias páginas atrás, respecto
a cómo puede estimarse el valor de una acción, llevó al estudio de una variedad de
modelos que intentan responderla. Cada modelo es una abstracción particular de la
realidad que como consecuencia de ello, se basa en hipótesis y supuestos diferentes.
Debido a que el valor de una acción o activo financiero similar, está influenciado en la
realidad por diferentes causas, uno puede concluir que ningún modelo, por si solo,
responderá totalmente la pregunta inicial.
Dicho esto, la
selección de uno u otro modelo para estimar el valor más "razonable" surgirá
de cada acción en particular y de cómo dicho activo está más o menos influenciado por
las variables en que cada método se basa para estimar su valor.
Por ejemplo, en el
caso en que la cotización de una acción responda a la realidad patrimonial de la empresa
que representa, el valor contable de una acción será un método muy apropiado. Si por el
contrario, la acción no tiene mucho que ver con su valor contable pero está influenciado
por las expectativas de crecimiento de las ganancias de capital [2], un modelo multifactorial será el más correcto. El problema de las
estimaciones basadas en el supuesto de que el "pasado se repite", hace que
dichos métodos tengan escasa utilización en los casos en que el "futuro
cambiará". Pongamos el caso de una determinada empresa que cotiza en la bolsa, y que
presenta un historial de resultados, dividendos y una estructura patrimonial estable en el
tiempo. Ante un hecho que se pueda estimar hoy como altamente probable en un futuro,
(fusión, venta o inicio de un proyecto particular dentro de la empresa) y que cambie su
flujo de caja hacia futuro, un método como el PER (en base a datos históricos) no
reflejará el verdadero valor de la empresa, pero un método basado en el descuento de
flujos de fondos (sobre todo si los flujos futuros serán no regulares y por un período
limitado) será el más apropiado.
Hemos visto ya los
supuestos en que se basan algunos modelos como el CAPM, y que pueden resultar muy
restrictivos a la hora de contrastar los resultados con la realidad. Es sabido que en los
mercados existen costos de información, que hacen que la misma se distribuya en forma
asimétrica y que violen el supuesto de expectativas homogéneas de los inversores.
Luego de los
atentados a las Torres Gemelas, que lograron sacudir el centro financiero mundial (World
Trade Center) y provocaron notable repercusión en la cotización de los títulos del
Tesoro de los EEUU, considerados hasta hoy como los más seguros del mundo, y cuya tasa
que devengan se la denomina comúnmente tasa de "libre riesgo", el mundo
comprendió que no existe tal tasa de riesgo totalmente cero.
Es importante
destacar que los métodos no han sido concebidos como únicos, sino que responden a un
aspecto de la realidad, y que es una metodología usada en la ciencia. Debido a que la
realidad es muy compleja, no es posible estudiarla en forma completa, por lo que se
estudia solo por porciones. Cuando uno tiene una visión desde distintos puntos de vista,
puede relativizarla subjetivamente, poniéndole mayor importancia a lo que se piensa que
puede ser la que "mejor la explique".
El proceso de
selección del método más apropiado, requiere el conocimiento acabado de los métodos,
sus ventajas y debilidades, las características de una acción y su empresa, el mercado
donde cotiza, etc. Este seminario intentó facilitar el estudio de los distintos modelos y
adiestrar el criterio para determinar el modelo "óptimo" de valuación de
acciones, que según pudimos apreciar, será una combinación de los modelos vistos, y que
dependerá de las características y contexto económico.
Bibliografía Consultada
BREALEY, Richard. A. y MYERS, Stewart C., Fundamentos
de financiación empresarial, trad. de C. Ansotegui Olcoz, 4ª Ed.,
(Madrid, Mc Graw-Hill, 1993), 1203 pags.
BLANCHARD, Oliver y PÉREZ ENRRI, Daniel, Macroeconomía.
Teoría y política económica con aplicaciones a América Latina, trad. de E.
Rabasco, (Buenos Aires, Prentice Hall, 2000), 726 págs.
DORNBUSCH, Rudiger y FISHER, Stanley, Macroeconomía,
trad. de E. Rabasco, 6ª Ed., (Madrid,Mc.Graw-Hill,1994), 785 págs.
GUP, Benton E., Principios básicos sobre
inversiones, trad. de A. Mendoza, (México, Continental, 1982), 542 págs.
MARTINEZ ABASCAL, Eduardo, Invertir en Bolsa,
(Barcelona, Mc Graw-Hill, 1999), 396 págs.
MASELLI, José y ZABOS, Enrique, Valor,
Rendimiento y Paridades de las acciones. Conceptos y fórmulas para su cálculo,
series cuadernos, sección economía, Nº 238, (Mendoza, FCE-UNC, 1990). 45 págs.
MOCHON MORCILLO, Francisco y APARICIO, Rafael I., Diccionario
de términos financieros y de inversión, 2ª Ed., (Madrid, Mc Graw-Hill, 1998), 502
págs.
ORLANDO, Agustín, apuntes de charla de mercado
bursátil, curso 1998.
PASCALE, Ricardo, Decisiones Financieras,
3ª Ed., (Buenos Aires, Macchi, 1998), 809 págs.
SACHS, Jeffrey D. Y LARRAÍN, Felipe, Macroeconomía
en la economía global, trad. de R. Muñoz Gomá, (México, Prentice Hall, 1993), 789
págs.
SAPAG CHAIN, Nassir y SAPAG CHAIN, Reinaldo, Preparación
y evaluación de proyectos, 3 era Ed., (Santafé de Bogotá, Mc
Graw-Hill, 1998), 404 págs.
ZABOS, Enrique, apuntes de Economía y Técnica
Bursátil, curso 1998.
_______________
PASCALE,
Ricardo, op. cit., pág. 177.
[2]
Estos casos están explicados en la literatura especializada como burbujas
especulativas. Un ejemplo de este caso es el de las acciones
tecnológicas. |