| EL SISTEMA DE PATRÓN DE CAMBIOS-ORO
La evolución que sufrió el SMI trató de aumentar la cantidad de medios de pago en
circulación. Como esto no se podía realizar a través del aumento del oro, se hizo a
través del aumento de una moneda, la libra esterlina (L), que pasó a ser aceptada con
carácter general, aunque el Banco de Inglaterra emitía una mayor cantidad de billetes
que los depósitos en oro que poseía.
Este sistema se basaba en la confianza en estos billetes, aunque se sabía que no todos
ellos podían ser canjeados por oro. El oro seguía siendo la unidad de referencia. La
regla de fluctuación seguía siendo la de los puntos oro y el tipo de cambio fijo.
La razón del buen
funcionamiento de este sistema radicaba en la aceptación por parte de los usuarios de la
moneda patrón. Y en el período de referencia ello era así porque en esa época el 90 %
del comercio internacional se realizaba a través de Inglaterra, lo que implicaba que la
mayoría de las compras de los diferentes países se hacían en territorio inglés
pagándose en libras y, al mismo tiempo, cuando vendían sus productos a terceros países
no tenían inconveniente en aceptar como medio de cobro la libra, ya que aunque no
pudiera, hipotéticamente, ser convertida en oro, tenía un poder adquisitivo que les iba
a permitir adquirir otros productos, que necesitaban, en el exterior.
Gracias a esta situación, la libra se convirtió en la unidad de cuenta generalizada del
sistema, con lo que se solucionaba el problema de la liquidez. Aquellas naciones que
tenían superávit en sus cuentas externas, en vez de acumular oro que no ofrecía ningún
tipo de rendimiento, acumulaban saldos de libras esterlinas en Londres, percibiendo así
una atractiva tasa de interés.
La Primera Guerra
Mundial, entre 1914 y 1918, puso fin a las condiciones bajo las cuales funcionaba el
sistema, en especial por la suspensión de la convertibilidad de las monedas de los
países participantes con respecto al oro, que era una de las reglas más importantes.
Además, después de este acontecimiento bélico, la situación de Inglaterra quedó muy
comprometida financieramente, perdiendo la influencia y el poder anterior.
a.Inglaterra empezó a no
poder suministrar algunos, o parte de los bienes y servicios que los países compraban en
el exterior.
b.Comenzaron a aparecer
otros países que estaban en condiciones de suministrar dichos productos en forma más
ventajosa.
c.El comercio
internacional inició un cambio de dirección, haciendo que la libra resulte menos
necesaria.
d.La libra comenzó a ser
rechazada como medio de pago al no tener un respaldo real en oro, lo que produjo una
pérdida de valor, que hizo fallar al sistema por carecer éste de una unidad de cuenta,
que fuera la referencia de valor uniforme, con base en la que se valorara a las demás
monedas. No se cumplió la condición fundamental del sistema estable: la certeza.
El puesto de Inglaterra
en el concierto internacional fue ocupado por EE.UU., pero con distintas características.
A diferencia de Inglaterra, este país no tenía que preocuparse por defender intereses en
el comercio internacional. La economía norteamericana dependía sólo marginalmente del
comercio exterior, más bien los restantes países dependían de él. Bajo estas
circunstancias era imposible restablecer el patrón oro tal como había sido diseñado
antes de la guerra. La pauta de esta incapacidad por parte de Inglaterra estuvo dada por
los intentos que hizo de restablecer el patrón oro, aún con importantes variantes, entre
los años 1920-1930 lo que terminó en un rotundo fracaso. Ningún otro tipo de sistema
ordenado pudo ponerse en vigencia en dicho período, por lo cual las monedas de los
distintos países empezaron a fluctuar libremente sin poder las autoridades
gubernamentales controlar tal situación, que se volvió insostenible en los años treinta
al manifestarse una severa crisis en EE.UU., país que había alcanzado la primacía en el
orden internacional. Todo esto terminó por liquidar definitivamente el desordenado
sistema monetario internacional que estuvo vigente en el período indicado.
EL SISTEMA DE BRETTON WOODS
(PATRÓN DE CAMBIOS DÓLAR)
La Segunda Guerra Mundial cubrió con un manto de olvido las vicisitudes del
funcionamiento del orden monetario mundial en el período.
Una vez que los países aliados estuvieron convencidos de que el triunfo sería suyo, la
preocupación por el futuro de dicho orden monetario estuvo presente.
Tras la Segunda Guerra Mundial, la economía de Estados Unidos resultó indemne y pudo
ayudar a reconstruir los países de los aliados y de los enemigos. El sistema político
internacional posterior a la Segunda Guerra Mundial también respondió a las necesidades
de los países destruídos por la guerra, creando instituciones duraderas dentro de las
cuales pudo recuperarse rápidamente la economía internacional.
Los trabajos elaborados
especialmente por EE.UU. e Inglaterra se sometieron a la consideración de una conferencia
internacional llevada a cabo en Bretton Woods (EE.UU.) en julio de 1944 con la
participación de 44 países.
Bajo el liderazgo intelectual de J. M. Keynes y del diplomático americano H. D. White,
esta conferencia dio origen a la creación de dos instituciones internacionales: el Fondo
Monetario Internacional y el Banco de Reconstrucción y Fomento (Banco Mundial). Si bien
los objetivos de los mismos son amplios, se los puede resumir diciendo que el primero
posee la responsabilidad de coordinar y controlar el mecanismo de los pagos
internacionales, y el segundo asume la responsabilidad de facilitar financiamiento para el
desarrollo económico.
El sistema monetario
internacional resultante de los Acuerdos Bretton Woods, es, a diferencia del patrón oro,
un acto voluntario jurídicamente reglado y tendiente a ordenar las relaciones monetarias
entre los distintos países participantes. El Fondo Monetario Internacional se erige
dentro de esta superestructura, como el organismo supranacional que tiene a su cargo la
tarea de hacer observar a los países miembros las reglas de juego que éstos se han
comprometido a cumplir. Los gobiernos de las distintas naciones participantes delegan de
esta forma parte de su soberanía en aras de una mayor cooperación. En el patrón oro del
siglo pasado, el equilibrio de las relaciones monetarias entre sus participantes se
obtenía dejando funcionar el mecanismo libremente, es decir, sin ingerencia de tipo
político. En las actuales circunstancias son los gobiernos los que actúan activamente en
estrecha relación con el Fondo Monetario para lograr los mismos resultados. En el sistema
de Bretton Woods, además de la participación de la acción del estado de los países
miembros para lograr los objetivos propuestos en el Acuerdo, participó un país como
EE.UU. que desempeñó un papel similar al que jugó Inglaterra con el patrón oro.
La conferencia creó un
marco para administrar los tipos de cambio que se conoce con el nombre de Sistema de Tipos
de Cambio de Bretton Woods. Estableció una paridad para cada moneda fijada tanto en
dólares americanos como en oro. Como moneda clave o de reserva se fijó la paridad del
dólar solamente en oro, inicialmente en $ 35 por onza de oro.
Estados Unidos era el único país obligado a mantener la convertibilidad de su moneda en
oro (poseía entonces los dos tercios de las reservas mundiales oficiales en oro),
mientras que el resto de los países tenían que fijar la paridad de su moneda con
respecto al dólar. Así pues, en el sistema de Bretton Woods, como la paridad de cada
moneda se fijaba en oro y en dólares, se estableció por acuerdo internacional un
conjunto de tipos de cambio entre las distintas monedas.
Cuando una moneda se desviaba de su valor 'fundamental' o adecuado, podía ajustarse la
paridad.
La capacidad para ajustar
los tipos de cambio cuando surgía un desequilibrio fundamental es la característica que
más distinguía al sistema de Bretton Woods del patrón oro.
El tipo de cambio era fijo, si bien se establecía la posibilidad de que alrededor de ese
valor se dieran unas fluctuaciones del /- 1 % y se sometió a un organismo central de
vigilancia y control de dicho sistema: El Fondo Monetario Internacional (FMI). Al mismo
tiempo se establecieron otras condiciones en el sistema: la convertibilidad del dólar en
oro. Con el fin de dar una mayor confianza en el valor del dólar a ese precio fijo de $
35/onza, pero con la limitación de que dicha conversión sólo se pudiera hacer entre
Bancos Centrales y no entre particulares.
Los principales rasgos del sistema acuñado en Bretton Woods, fueron los siguientes:
a.Su tendencia a la
eliminación de todas las restricciones en la compra y venta de monedas extranjeras en los
mercados cambiarios de los países miembros, en aquellas operaciones vinculadas con las
exportaciones e importaciones de bienes y servicios. En lo relativo a Movimientos de
capitales podrían ponerse en acción ciertas medidas reguladoras cuando dichos
movimientos tuvieran la característica de ser especulativos.
b.La promoción de
prácticas de comercio multilateral, evitando la concertación del comercio a través de
acuerdos bilaterales.
c.La creación de las
condiciones necesarias para una total convertibilidad de todas las monedas del sistema.
d.La prohibición de las
dreviewuaciones llamadas competitivas, es decir, aquellas que los gobiernos pueden
realizar a los efectos de obtener ventajas particulares en desmedro de los otros países.
e.El mantenimiento de
tipos de cambios estables sobre las bases de paridades definidas respecto al oro, al
dólar norteamericano, y a la libra esterlina.
f.La acción del Fondo Monetario Internacional que a través del poder otorgado mantuviera
la disciplina internacional en materia monetaria.
El sistema inicialmente funcionó por algunas razones evidentes:
1.Después de la Segunda
Guerra Mundial, el único país que estaba en condiciones de suministrar todo, o casi todo
lo que necesitaban los demás países eran los Estados Unidos. Ello hizo que dichos
países necesitaran dólares, por lo que éstos fueron aceptados sin reservas en los
intercambios financieros internacionales.
2.En aquel momento, la
Reserva Federal de los EE.UU. incluso, poseía el 60 % de todo el oro existente en el
mundo, lo que proporcionaba un fuerte respaldo a su moneda.
Se puede citar lo
siguiente:
1.Tanto en el sistema de
Bretton Woods como en el patrón oro, la característica básica consistió en el tipo de
cambio fijo, pero con una diferencia importante. Mientras en el patrón oro no se
concebía la posibilidad de una dreviewuación de las monedas participantes, en el sistema
de Bretton Woods se posibilitó el citado reajuste del valor de la moneda. El cambio de
paridad de una moneda en particular puede ser autorizado por el Fondo Monetario
Internacional en aquellos casos en que se compruebe que la economía del país en
cuestión sufre un desequilibrio externo fundamental. En tal caso, puede acudir a la
dreviewuación de su moneda si enfrenta una situación deficitaria o a una rreviewuación
si ocurre lo contrario. Esta posibilidad de modificar el valor externo de la moneda hace
que el sistema de B. W. sea llamado de tipo de cambio fijo ajustable.
2.Tanto el patrón oro
como el de Bretton Woods son sistemas de reservas. A los efectos de mantener el tipo de
cambio es necesario que cada país cuente con una masa de maniobra que le permita operar
en el mercado de cambios cuando existan presiones sobre el mismo, que pudieran alterar
dicho tipo. Esta masa de maniobra es lo que comúnmente se denomina 'reservas monetarias
internacionales'. En el mecanismo del patrón oro solamente este metal participaba en la
composición de las reservas, si bien las libras esterlinas, según se expresó más
arriba, cumplían también un papel de reserva aunque de manera suplementaria. En el
sistema de B.W. la composición fue diversificada. No solamente el oro, sino también el
dólar norteamericano y en menor medida, la libra esterlina, participaban en la
definición de reservas monetarias internacionales. La libra esterlina tuvo poca vida como
moneda de reserva y solamente desempeñó tal función entre aquellos países que
respondían a su influencia. Por ello, tanto el oro como el dólar han sido las
principales fuentes de liquidez internacional y en especial este último en los años
recientes. Para que el dólar cumpliera la función de moneda clave del sistema o moneda
patrón, EE.UU. asumió el compromiso de comprar y vender oro a cambio de dólares a un
precio fijo de 35 dólares la onza de oro, transformándose esta moneda nacional en una
especie de certificado representativo del metal.
3.La mecánica operativa
fijada en los Acuerdos de Bretton Woods con el objeto de mantener en equilibrio las
cuentas internacionales de los participantes del sistema, no ofrecían la peculiaridad de
automaticidad del patrón oro. Tal como se explicó más arriba, el patrón oro mantenía
por sus propios medios la posición de equilibrio de los pagos internacionales,
sacrificando para ello la estabilidad interna de la economía en razón de las variaciones
de precios que exigía el funcionamiento adecuado del mecanismo. El Fondo Monetario
Internacional había sido creado para colaborar financieramente con los países miembros
otorgando ayuda cuando por problemas de corto plazo estuvieran sufriendo una situación
crítica en materia de reservas internacionales, que hiciera peligrar su grado de
solvencia en la atención de sus compromisos internacionales. Este tipo de colaboración
permitía salir del trance al país miembro sin que éste tuviera que aplicar drásticas
medidas que llevaran a la economía interna al borde de la depresión.
Para conocer en qué medida ha cumplido con los objetivos de su creación, se debería
reviewuar la eficiencia del sistema de Bretton Woods, pero esto nos llevaría a extender
en demasía este trabajo, por cuya razón nos limitaremos a señalar los problemas más
relevantes con que se ha enfrentado el sistema en los últimos tiempos, lo que motivó que
la comunidad internacional vinculada con el sistema reclamara su reforma.
Se dice que los
diseñadores del sistema sembraron las semillas de su propia destrucción. Las semillas
son, en nuestro caso, el establecimiento de un tipo de cambio fijo por una parte, y por
otra la responsabilidad que se le asignó al dólar norteamericano en su papel similar al
del oro a los efectos de dotar de liquidez internacional al sistema. La rigidez que
implicaba un tipo de cambio fijo ajustable, hizo que algunos países, ante presiones de
orden interno, tuviesen que dejar de fluctuar sus monedas lo que significó lógicamente
una transgresión a las reglas de juego impuestas.
Dado que el código de
conducta implícito en la carta constitutiva del Fondo Monetario no le permitía a éste
aceptar tal situación y no contar con los medios idóneos para sancionar a aquellos que
habían transgredido las reglas, tuvo que recurrir al expediente de ignorar dichos
acontecimientos, demostrando así su debilidad. Algo similar sucedía cuando un país
miembro introducía restricciones a los pagos internacionales, lo que también quebrantaba
los principios de Bretton Woods. Es decir, la insistencia del Fondo en aplicar
rígidamente el principio del tipo de cambio fijo, sólo ha tenido por resultado la puesta
en práctica de permanentes violaciones por parte de los países miembros, con la
consiguiente pérdida de prestigio de dicha institución internacional, al no poder
sancionarlos.
El oro, que al mismo tiempo es una mercancía, ha perdido terreno a favor del dólar, en
su participación dentro de la composición de las reservas internacionales. El oro
permite: a) representar un instrumento de reserva monetaria, b) cubrir las necesidades de
orden industrial y artístico y c) cumplir la función de un instrumento de atesoramiento
privado.
Esta falta de incentivos en la producción, sumada a las mayores exigencias del sector
privado, provocó una situación insostenible que dio lugar a la creación de dos mercados
de oro: uno oficial (monetario) y el otro libre (no monetario) con diferencias cada vez
mayores entre los precios cotizados en uno y otro.
La derivación de la producción de oro para fines no monetarios, ha provocado que el
total del metálico en mano de Bancos Centrales se haya mantenido prácticamente constante
en los últimos años. Por otro lado, el incesante crecimiento del comercio internacional
exigió mayores niveles de liquidez que solamente pudieron ser satisfechos por la otra
moneda patrón.
Es así como el dólar
más por la fuerza de los acontecimientos que como consecuencia de convenios entre los
países miembros, pasa a ser el mayor componente de la liquidez internacional. Esta moneda
ha venido desempeñando un papel único en el sistema debido a sus múltiples facetas: ya
sea como moneda de reserva para los Bancos Centrales, como moneda de intervención o masa
de maniobra utilizada por los países del sistema para operar en los mercados de cambio,
como moneda a través de la cual se realizan la mayoría de las transacciones en el
ámbito internacional y sobre todo, como moneda corriente de un país en particular.
Solamente la libra esterlina en la época del patrón oro cumplió tantas funciones al
mismo tiempo, aunque en otras circunstancias y con otras modalidades.
Para proveer de liquidez
al sistema monetario EE.UU. tiene que incurrir en déficit de su balance de pagos, es
decir que sus pagos deben superar los ingresos provenientes del exterior. Esta es la
única forma a través de la cual un saldo neto puede estar a disposición de los países
miembros a los fines de financiar las transacciones internacionales. Estos déficits que
EE.UU. venía acumulando desde 1950, se han producido por distintas circunstancias, entre
las que se puede contar la ayuda de carácter oficial que brindó tanto a los países
industrializados de Europa como a los países en proceso de desarrollo, el financiamiento
de las luchas armadas en Corea y en Vietnam y el mantenimiento de un dispositivo de
defensa a escala mundial, las inversiones realizadas por los residentes privados
norteamericanos en aquellos lugares donde la rentabilidad era superior dado que el dólar
revestía el carácter de moneda nacional e internacional al mismo tiempo, etc.
Esta gran masa de dinero de un país en particular, implicaba al mismo tiempo un
instrumento de dominio que fue aceptado por los restantes países del mundo, especialmente
por los países europeos y Japón, mientras les resultó imprescindible para fortalecer
sus economías devastadas como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial. La acumulación
de saldo en dólares por parte de los Bancos Centrales fue normal hasta el año 1960; pero
a partir de aquel momento, se consideraron como una cosa no totalmente deseable. La
abundancia de dólares en el sistema, más los vestigios de inflación notados en el país
emisor, provocó desconfianza con respecto a la fortaleza futura de la moneda
norteamericana. Por ello, ciertas naciones entre las que se contaba Francia, empezaron a
cambiar por oro sus dólares acumulados como reservas. Fundamentalmente por este hecho,
las reservas en oro norteamericano cayeron de un nivel aproximado a los veinte mil
millones de dólares en oro en el año 1958, a diez mil millones en el año 1970. Este
proceso debilitó aún más las expectativas con respecto a la estabilidad del dólar.
Este mecanismo de conversión de dólares por oro planteó un serio problema en lo
relativo a la liquidez del sistema monetario internacional. Significaba lisa y llanamente
la destrucción de liquidez internacional, una reducción de las reservas monetarias
internacionales.
La política de
conservación seguida por los países europeos tenía como propósito inducir a Estados
Unidos a que redujera o eliminara el déficit de su balance de pagos, porque aquellos
consideraban que se estaba produciendo una saturación de dólares con consecuencias
inflacionarias para la economía mundial. Estados Unidos se sentía presionado por dicha
política dado que debía afrontar con oro sus déficits del balance de pagos haciendo
peligrar su nivel de reservas. Aún antes del acontecimiento que puso fin al compromiso
asumido por Estados Unidos de convertir los dólares por oro en agosto de 1971, quebrando
así los fundamentos del sistema de Bretton Woods, los representantes suplentes del Grupo
de los Diez se abocaron al problema de buscar algún mecanismo para crear reservas
complementarias que satisfacieran las necesidades del sistema, ya que depender del oro o
de la emisión de dólares por parte de Estados Unidos resultaba cada vez más difícil
por lo explicado más arriba. El fruto de todos los debates y negociaciones que se
llevaron a cabo en la órbita del mencionado grupo y del Fondo Monetario Internacional son
los Derechos Especiales de Giro, instrumento de reserva al que nos referiremos más
adelante.
A finales de los años
cincuenta y en el transcurso de la década de los sesenta se fueron perfilando una serie
de circunstancias, que en 1971 desembocaron en la ruptura del sistema monetario surgido en
Bretton Woods. Ello fue consecuencia de la falta de liquidez y de confianza, así como de
la necesidad de un ajuste cambiario. Entre las circunstancias que lo provocaron caben
citar las siguientes:
1.La dirección del
comercio internacional empezó a variar. Los países comenzaron a producir bienes y
servicios que antes adquirían en el exterior, lo que hizo que otros países se los
compren a ellos en vez de a los Estados Unidos. Incluso este último país, llegó a
importar más de lo que exportaba. La abundancia de dólares puesta en circulación para
facilitar el comercio generó un proceso de inflación internacional.
2.El coste del oro. Al
ser éste un metal que hay que extraer, se obtiene primero de los lugares más accesibles,
pero a medida que se necesita más, es necesario invertir más dinero en conseguirlo, lo
que hace aumentar su coste. De hecho, ya en 1950, el coste de conseguir una onza adicional
de oro, superaba los 35 dólares, lo que se previó en aumento debido a la demanda
creciente del oro para usos particulares. El oro valía más, lo que acabó introduciendo
una distorsión en el sistema, que le hizo perder su utilidad.
3.Las fuertes
fluctuaciones experimentadas en los tipos de cambio de algunas monedas europeas.
4.La desviación de
recursos para cubrir los gastos generados por conflictos internacionales, como la guerra
árabe israelí (1967) y, sobre todo, la guerra de Vietnam.
Comenzaron a acumularse dólares en todo el mundo al registrar Alemania y Japón
superávit comerciales. Mientras tanto, la sobrrevieworación de la moneda americana, los
déficit comerciales y las crecientes inversiones extranjeras de las empresas americanas
provocaron déficit en Estados Unidos. Las tenencias de dólares en otros países
ascendieron a 50.000 millones a principios de los años setenta.
En 1971 la cantidad de
saldos líquidos en dólares era tan grande que los gobiernos tenían dificultades para
defender sus paridades oficiales. El público comenzó a perder confianza en el
'todopoderoso dólar'.
En Agosto de 1971, el presidente Nixon abandonó formalmente la relación entre el dólar
y el oro y puso fina la era de Bretton Woods. Estados Unidos ya no convertía
automáticamente dólares en otras monedas o en oro a $ 35 la onza; ya no fijaba una
paridad oficial del dólar y defendía este tipo de cambio a toda costa.
Ante esta situación, los principales países occidentales decidieron reunirse en el
Smithsonian Institute de Washington en busca de un acuerdo, que consistió en no realizar
una reforma radical, sino unos ligeros retoques en dicho sistema con el fin de intentar
arreglarlo. Los acuerdos básicos fueron:
a.Con respecto al valor
del dólar, se acordó ajustar su valor al del oro, fijándose un valor de 38 $/onza.
b.Se mantuvo el tipo de
cambio fijo aumentándose la banda de fluctuación libre para los ajustes coyunturales en
un /- 2,25 %.
Pero a pesar de todo, el oro seguía subiendo y la economía norteamericana soportaba
serias tensiones, lo que acabó provocando una dreviewuación de su moneda respecto a la
de los otros países industrializados.
El 18 de
diciembre de 1971 se llevó a cabo el Smithsonian Agreement. Este acuerdo fue calificado
por Richard Nixon como el 'mayor acuerdo monetario en la historia del mundo'. Nuevamente
la ignorancia de la historia y de los principios básicos de la ciencia económica llevó
a otro fracaso. Parece que los gobiernos no comprendían que era imposible fijar precios
sin provocar sub o sobrreviewuaciones del bien al que se fija el precio, en este caso
monedas. Lo que pretendía ser un 'orden' mundial terminó siendo uno de los más grandes
desajustes financieros de la historia. Una cosa es que un país trate de fijar el precio
de otra moneda, como es el caso de Argentina, otra es que todos quieran hacerlo. En este
caso el desorden no se concentra en 'un' país, sino en varios simultáneamente.
En marzo de 1973, se eliminaron los tipos de cambios fijos y se pasó a la flotación
libre del valor de las monedas y en enero de 1976 fue abolido el precio oficial del oro,
lo que fue equivalente a la desaparición del valor oficial del dólar y, por tanto, su
consideración como unidad de cuenta. Con lo que el sistema quedó destruido.
|
|