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1.3. Teoría cuantitativa moderna

 

“El patrón empíricamente observado de los fenómenos económicos y financieros durante un ciclo, o típico de las empresas, al parecer es compatible con la explicación ofrecida por la teoría cuantitativa moderna.”



donde: M= Cantidad nominal de dinero.

V= Velocidad – renta del dinero.

P= Nivel de precios.

Y= Nivel de Producción.

 

El crecimiento expansionista del circulante provoca una aceleración subsecuente en la generación de ingresos, la teoría cuantitativa moderna explica la fase ascendente de una típica recuperación de los negocios.

Además, puesto que el crecimiento de los ingresos se hace más lento o en realidad llega a ser negativo en una contracción económica, la reducción previa del crecimiento monetario es congruente con una explicación monetarista. Una aceleración del crecimiento monetario durante un receso o depresión explica la tendencia de la generación de ingresos a recuperarse, a partir del punto de inflexión inferior de la contracción económica.

La inflación presenta también una característica cíclica. Durante la fase inicial de una expansión económica, la inflación suele estar absolutamente dominada. Un incremento en la generación de ingresos va acompañado por un aumento del producto real, y los precios no experimentan una alza significativa. Mientras se disponga de capacidad productiva suficiente, es típico que el crecimiento acelerado del ingreso monetario vaya acompañado por un crecimiento real también acelerado.


Pero después de que la economía se aproxima al pleno empleo de los recursos, de suerte tal que la mayor generación de ingresos no puede ir acompañada de un crecimiento análogo real de ingresos, la demanda en expansión va acompañada por aumento de precios.


Inclusive después de la desaceleración del crecimiento de los ingresos cerca del tope de una expansión de los negocios, los precios tienden a seguir aumentando durante algunos trimestres, pero después del primero o del segundo trimestre de una recesión, es típico que la tasa del alza de precios disminuya en forma gradual, a medida que se elimina de la economía el exceso de demanda. La inflación no llega a constituir de nuevo un problema sino hasta que la recuperación subsecuente ha alcanzado el punto en que la rápida generación de ingresos no se puede equiparar a idénticos incrementos en la producción real.


Los precios de los bonos o sus recíprocos, acusan tendencia a llegar al punto bajo en las proximidades de la cima del ciclo económico, cuando la inflación se acerca a la cresta. A medida que en la recesión subsecuente se apaga el fuego inflacionario, es típico que los precios de los bonos aumenten. Cuando los temores inflacionarios se reavivan en algún momento de la recuperación subsecuente, es típico que los precios de los bonos se abaratan a medida que se intensifica la demanda de fondos.


Los precios de las acciones suelen anticipar los puntos de inflexión del ciclo económico. Vale decir que, en general, los precios de las acciones descienden con antelación al comienzo de una recesión precisamente como suele aumentar en un período de recesión con mucha anticipación a la llegada del punto más bajo de la contratación económica. Por tanto, los precios de las acciones son un indicador anticipado de la actividad económica. “El conocimiento de lo que está ocurriendo en la actividad de los negocios y en sus beneficios no alcanza para pronosticar los precios de las acciones, puesto que éstos son los que primero registran movimientos”


En el gráfico siguiente se presenta una vista esquemática de las relaciones usuales entre las crestas y los valles de los negocios, y variables conexas, como por ejemplo, el crecimiento monetario, la inflación, los precios de las acciones y de los bonos.

Gráfico 1.1. - El cambio monetario y los mercados

Fuente: Sprinkel, Beryl W., Dinero y Mercado Financiero, un enfoque monetarísta, trad. por CEMLA, (México, CEMLA, 1972), pág. 45.

“Resulta difícil predecir las tendencias de los precios de las acciones, ya que al parecer no tienen una relación estrecha y sencilla con el patrón general de los negocios y los beneficios. Cierto es que la actividad económica y los precios de las acciones van en la misma dirección los dos tercios del tiempo, pero el tercio restante es el que más interés ofrece, y potencialmente es el más redituable.

"En general, las mutaciones de los precios de las acciones se adelantan mucho a los cambios subsecuentes de los negocios, por lo que la actividad económica y los precios de las acciones se mueven por separado en los puntos de inflexión del mercado.

Ocasionalmente, los precios de las acciones configuran un patrón que les es peculiar y que en apariencia no tiene relación alguna con la tendencia subyacente de los negocios y los beneficios. Inclusive si fuesen confiables en general las predicciones de las tendencias futuras de los negocios, no sería posible detectar los puntos de inflexión de los precios de los valores, a menos que hubiere la posibilidad de proyectar los puntos de inflexión del ciclo económico a varios meses de distancia en el futuro. Desdichadamente el pronóstico del ciclo de los negocios es un arte azaroso, en especial cerca de los puntos de inflexión, y mientras más prolongado sea el período del pronóstico, mayor será la probabilidad de errar.

"Algunos especialistas en análisis de mercados han reconocido la tendencia de los cambios en los precios de los valores a anticiparse a los puntos de inflexión del ciclo económico, y han argüido que la explicación de esa relación depende de la sagacidad de los escasos analistas que pronosticaron el subsecuente cambio en los negocios, y consiguieron la adopción de medidas pertinentes en el mercado con antelación al cambio. Los precios de los valores y los datos comerciales suelen ser congruentes con esa interpretación, pero esa hipótesis no sirve de guía de los observadores menos perspicaces.”

Durante muchos años los economistas se han preocupado por tratar de explicar los cambios en el nivel de la actividad económica general, los precios relativos de los bienes y servicios y del nivel general de precios, prestaron poca atención a la explicación de las grandes variaciones de precios de activos tales como las acciones comunes y los bonos.

Cabe aclarar que la descripción realizada fue estrictamente descriptiva y no se concentró en los factores causales fundamentales.

 

En el siguiente   gráfico se muestra  la interrelación entre las distintas variables del mercado de bienes reales y el mercado financiero.

Gráfico 1.2 - Mercados interrelacionados.

Fuente: Elaboración propia sobre la base de los datos de la figura 4-2 en DORNBUSCH, Rudiger y FISHER, Stanley, Macroeconomía, 6ª Ed., (Madrid,Mc.Graw-Hill,1994),  pág. 99.