El patrón empíricamente observado de
los fenómenos económicos y financieros durante un ciclo, o típico de las empresas, al
parecer es compatible con la explicación ofrecida por la teoría cuantitativa
moderna.

donde: M= Cantidad nominal de dinero.
V= Velocidad renta del dinero.
P= Nivel de precios.
Y= Nivel de Producción.
El crecimiento expansionista del circulante
provoca una aceleración subsecuente en la generación de ingresos, la teoría
cuantitativa moderna explica la fase ascendente de una típica recuperación de los
negocios.
Además, puesto que el crecimiento de los
ingresos se hace más lento o en realidad llega a ser negativo en una contracción
económica, la reducción previa del crecimiento monetario es congruente con una
explicación monetarista. Una aceleración del crecimiento monetario durante un receso o
depresión explica la tendencia de la generación de ingresos a recuperarse, a partir del
punto de inflexión inferior de la contracción económica.
La inflación presenta también una
característica cíclica. Durante la fase inicial de una expansión económica, la
inflación suele estar absolutamente dominada. Un incremento en la generación de ingresos
va acompañado por un aumento del producto real, y los precios no experimentan una alza
significativa. Mientras se disponga de capacidad productiva suficiente, es típico que el
crecimiento acelerado del ingreso monetario vaya acompañado por un crecimiento real
también acelerado.
Pero después de que la economía se aproxima al pleno empleo de los recursos, de suerte
tal que la mayor generación de ingresos no puede ir acompañada de un crecimiento
análogo real de ingresos, la demanda en expansión va acompañada por aumento de precios.
Inclusive después de la desaceleración del crecimiento de los ingresos cerca del tope de
una expansión de los negocios, los precios tienden a seguir aumentando durante algunos
trimestres, pero después del primero o del segundo trimestre de una recesión, es típico
que la tasa del alza de precios disminuya en forma gradual, a medida que se elimina de la
economía el exceso de demanda. La inflación no llega a constituir de nuevo un problema
sino hasta que la recuperación subsecuente ha alcanzado el punto en que la rápida
generación de ingresos no se puede equiparar a idénticos incrementos en la producción
real.
Los precios de los bonos o sus recíprocos, acusan tendencia a llegar al punto bajo en las
proximidades de la cima del ciclo económico, cuando la inflación se acerca a la cresta.
A medida que en la recesión subsecuente se apaga el fuego inflacionario, es típico que
los precios de los bonos aumenten. Cuando los temores inflacionarios se reavivan en algún
momento de la recuperación subsecuente, es típico que los precios de los bonos se
abaratan a medida que se intensifica la demanda de fondos.
Los precios de las acciones suelen anticipar los puntos de inflexión del ciclo
económico. Vale decir que, en general, los precios de las acciones descienden con
antelación al comienzo de una recesión precisamente como suele aumentar en un período
de recesión con mucha anticipación a la llegada del punto más bajo de la contratación
económica. Por tanto, los precios de las acciones son un indicador anticipado de la
actividad económica. El conocimiento de lo que está ocurriendo en la actividad de
los negocios y en sus beneficios no alcanza para pronosticar los precios de las acciones,
puesto que éstos son los que primero registran movimientos
En el gráfico siguiente se presenta una vista esquemática de las relaciones usuales
entre las crestas y los valles de los negocios, y variables conexas, como por ejemplo, el
crecimiento monetario, la inflación, los precios de las acciones y de los bonos.
| Gráfico 1.1. - El cambio monetario y los mercados |
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Fuente: Sprinkel, Beryl W., Dinero y Mercado Financiero,
un enfoque monetarísta, trad. por CEMLA, (México, CEMLA, 1972), pág. 45. |
Resulta difícil
predecir las tendencias de los precios de las acciones, ya que al parecer no tienen una
relación estrecha y sencilla con el patrón general de los negocios y los beneficios.
Cierto es que la actividad económica y los precios de las acciones van en la misma
dirección los dos tercios del tiempo, pero el tercio restante es el que más interés
ofrece, y potencialmente es el más redituable.
"En general, las
mutaciones de los precios de las acciones se adelantan mucho a los cambios subsecuentes de
los negocios, por lo que la actividad económica y los precios de las acciones se mueven
por separado en los puntos de inflexión del mercado.
Ocasionalmente, los precios de las acciones configuran un patrón que les es peculiar y
que en apariencia no tiene relación alguna con la tendencia subyacente de los negocios y
los beneficios. Inclusive si fuesen confiables en general las predicciones de las
tendencias futuras de los negocios, no sería posible detectar los puntos de inflexión de
los precios de los valores, a menos que hubiere la posibilidad de proyectar los puntos de
inflexión del ciclo económico a varios meses de distancia en el futuro. Desdichadamente
el pronóstico del ciclo de los negocios es un arte azaroso, en especial cerca de los
puntos de inflexión, y mientras más prolongado sea el período del pronóstico, mayor
será la probabilidad de errar.
"Algunos
especialistas en análisis de mercados han reconocido la tendencia de los cambios en los
precios de los valores a anticiparse a los puntos de inflexión del ciclo económico, y
han argüido que la explicación de esa relación depende de la sagacidad de los escasos
analistas que pronosticaron el subsecuente cambio en los negocios, y consiguieron la
adopción de medidas pertinentes en el mercado con antelación al cambio. Los precios de
los valores y los datos comerciales suelen ser congruentes con esa interpretación, pero
esa hipótesis no sirve de guía de los observadores menos perspicaces.
Durante muchos años los economistas se han preocupado por
tratar de explicar los cambios en el nivel de la actividad económica general, los precios
relativos de los bienes y servicios y del nivel general de precios, prestaron poca
atención a la explicación de las grandes variaciones de precios de activos tales como
las acciones comunes y los bonos.
Cabe aclarar que la
descripción realizada fue estrictamente descriptiva y no se concentró en los factores
causales fundamentales.
En el siguiente
gráfico se muestra la interrelación entre las distintas variables del mercado de
bienes reales y el mercado financiero.
Gráfico
1.2 - Mercados interrelacionados. |

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| Fuente: Elaboración propia sobre la
base de los datos de la figura 4-2 en DORNBUSCH, Rudiger y FISHER, Stanley, Macroeconomía,
6ª Ed., (Madrid,Mc.Graw-Hill,1994), pág.
99. |
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