Por Pablo Frigolé para Stockssite.com
|
|
La economía argentina, luego de la crisis
de 2001, recuperó fuertemente los niveles pre-crisis, con un promedio de tasas del orden
del 9% anual durante el período 2003 a 2006. Estas tasas son relativamente altas para la
historia reciente de la economía argentina. Si uno observa el mismo indicador para el
período 1994 a 1998 el valor fue de apenas el 4% mientras que durante la crisis, desde
1999 a 2002, se registro un valor negativo del 5%. Observemos la Tabla 2.4 del World
Economic Outlook del FMI. |

Comparativamente con los países
latinoamericanos, las tasas exhibidas y proyectadas para Argentina son altas y sólo son
superadas por Venezuela.
Pero existe una serie de factores que abordaremos aquí e inciden
negativamente en la velocidad de crecimiento que veníamos experimentando. Seguiremos
creciendo con viento de cola, pero con menos fuerza.
Últimos trece años.
Crisis
energética
La Actividad Económica Industrial tiene una
alta asociación con el consumo energético y de gas. Estas fuentes permiten generar la
fuerza necesaria para poder activar la maquinaria industrial y producir.
La Producción Industrial creció fuertemente, luego del año 2003. Esto
incrementó notablemente el consumo industrial de electricidad y gas. Estos sectores no
generaron las inversiones de infraestructura necesarias para poder responder a la demanda
industrial y de los hogares. Esto producto de una perspectiva de tarifas congeladas que no
dan expectativas futuras de beneficio. Cuenta simple, no le conviene no invierte. Gracias
a esta situación hoy tenemos una crisis energética en puerta.

Un modelito "simple"
Para analizar el impacto que tiene el consumo de energía, por parte de la
actividad productiva, en la economía; desarrolle un análisis de regresión múltiple
entre las variables involucradas. Para conformar la base de datos me base en la
información de la secretaría de energía de la nación, el trabajo de Capital
Geométrico del ministerio de economía de la nación y los datos del informe económico
nacional.
Esto es muy preliminar y agregado, debido a que lo correcto es tomar los
consumos energéticos de los sectores productivos, el Valor Agregado de los sectores
electro/energético intensivos, y hacer un análisis más profundo. Eso lo dejo para un
trabajo específico posterior.
La idea es evaluar las variables energéticas que pueden explicar la
evolución del GDP o PBI. En la tabla siguiente se muestran las variables que intentan
explicar el PBI.
El modelo arroja los siguientes resultados:

El modelo ajusta al 98%. En un caso
hipotético en el que la infraestructura energética no esté acorde a la próxima
demanda, se dañen instalaciones y no se pueda proveer de energía y gas de refinería,
veamos que ocurre. Si simulamos una reducción de energía eléctrica y gas del 5%, el PBI
caería un 6%. Esto equivale a una caída superior a lo que se registro, en promedio,
durante la crisis económico-financiera anterior.
Se agotan las
ventajas del tipo de cambio real alto
Actualmente el modelo de tipo de cambio real
alto, comienza a mostrar señales de desaceleración en cuanto a sus efectos en la
economía. La inflación mayorista en crecimiento junto con la del consumidor y el tipo de
cambio nominal estable lo demuestra. El tipo de cambio real alto fue lo que motorizó a la
demanda externa de nuestros productos, hoy comienza a resentirse. La caída en el ranking
de calidad institucional y las situaciones de desabastecimiento sobre productos y
servicios que tienen precios y tarifas con un franco freno artificial comienzan a prender
las luces de alerta del tablero macroeconómico nacional. También puede observarse en las
proyecciones de la cuenta corriente para Argentina en la Tabla anterior.
Las Inversiones
y el consumo.
Desde 2003 hasta 2006 hemos aprovechado con
creces los beneficios del crecimiento incrementando el consumo de los hogares y del
gobierno, pero nos olvidamos de lo de siempre: la sustentabilidad. Las inversiones no
crecieron lo suficiente, sobretodo en los sectores estratégicos como el energético,
transporte y la industria. Los niveles de ahorro nacional crecieron desde 2001 pero la
Inversión creció a niveles inferiores.

El consumo se venía repotenciando
por las posibilidades de financiamiento, que se incrementaron, incorporando un factor
adicional de presión inflacionaria. De todas maneras las perspectivas son de una baja en
los planes de compra. Se vislumbra la incertidumbre de los planes familiares de consumo, y
la reducción de los mismos en el índice de confianza del consumidor. El primer semestre
de 2007 muestra una de las caídas más fuertes, comparado con igual período del año
anterior, desde 2001. Probablemente la crisis energética, la visualización de
situaciones de desabastecimiento, las elecciones y la aceleración de la inflación no
encubierta o "acordada" contribuyeron a frenar las expectativas.

Y por la oferta
Cómo andamos?
Vimos que la demanda viene creciendo, pero
la oferta no acompañará el ritmo de crecimiento. La industria llega a los niveles techo
de utilización de la capacidad instalada. Las inversiones necesarias para aumentar la
capacidad productiva no fueron suficientes y se ven las presiones inflacionarias, que en
2007 se aceleran: Los precios crecieron durante la mitad del año 2007 lo que aumentaron
durante todo 2006 (datos no oficiales).
Lo que nos
quedó de la crisis económico, financiera e institucional.
Habiendo quedado atrás y a lo lejos me
gustaría hacerme algunas preguntas que intentaré responderme: ¿Recuperamos lo perdido?
¿Cuánto fue? ¿Cuánto tiempo nos llevo, si lo recuperamos? ¿Cuánto falta por
recuperar, si no lo hicimos? y ¿Cuánto tiempo nos llevará o a cuánto tenemos que
crecer para hacerlo?
No voy a responderme todo en este documento, pero trataré de aclararme un
poco la mente.
Veamos la evolución del PBI en el gráfico. Las respuestas a las
preguntas provienen de la comparación entre lo que fue y lo que "hubiera sido",
para este último caso existen varias hipótesis. La primera es que la economía, durante
el período, se hubiera estancado al nivel del año 1998. En este caso, al alcanzar la
línea verde habríamos, recuperado el valor del año 1998 entre 2004 y 2005. Lo perdido
estaría dado por el área bajo la línea verde y sobre la línea de datos del PBI (GDPi)
azul.
Si planteamos una situación diferente donde la hipótesis fuera que la
economía podía seguir creciendo a la tendencia de largo plazo (HP sin crisis), en este
caso la pérdida hubiera resultado significativamente superior porque el área sería por
debajo de la línea negra, y claramente todavía no quebraríamos la tendencia para
empezar a recuperar lo perdido. Este escenario era poco probable porque el modelo de
crecimiento anterior generaba un endeudamiento insostenible que debía corregirse.
Existe una tercera hipótesis donde podemos pensar que la capacidad
instalada funciona a full, el producto máximo alcanzable estaría determinado por los
picos máximos históricos de la serie, y uniéndolos con la línea punteada roja nos da
una idea de cuál hubiera sido la máxima trayectoria alcanzable; en este caso la pérdida
hubiera sido inferior a la segunda hipótesis pero superior a la primera. Esto tiene que
ver más con la técnica que con la economía, pero sirve de parámetro.
Finalmente nos queda la hipótesis más realista que implica que la
tendencia de crecimiento no era posible mantenerla y que se debía reducir, al calcular la
tendencia de largo plazo teniendo en cuenta la crisis (HPii GDP), el resultado
es la línea bordó. Para éste último caso la situación de pérdida es la menor, pero
claramente recién durante 2006 se logra superar la tendencia y se debería generar un
área superior a la observada, por sobre la tendencia, los suficientemente grande para
compensar el triángulo de pérdida generado entre la línea bordó y la azul. Esa pérdida asciende a la suma de $ 877.984,55 millones de pesos de 1993, sin
tener en cuenta los intereses por capitalización ni la inflación generada entre 1993 y
2007 Mayo. Para actualizarla usaré el índice de precios interno al por mayor por dos
razones: una porque los datos son productivos y tenemos que observar la inflación en esa
etapa, y dos porque es más representativo de la inflación que el IPC nacional por
razones públicamente conocidas. En éste caso el número hay que multiplicarlo por 2,99
lo que nos da un valor de $ -2.627.895,54 millones de pesos de hoy.
Algunas
conclusiones.
Lo anteriormente visto nos permite concluir
que la situación económica del país fue muy buena, tiene un ritmo muy interesante, pero
surgen lagunas cosas a tener en cuenta. Primero la Inflación dejó de ser una
preocupación para empezar a ser un problema. Un problema que crece rápidamente y
necesita de soluciones de fondo y a esta altura algo drásticas. Respecto a las ventajas
del tipo de cambio real, llego la hora de que las inversiones se concreten y amplíen para
que la competitividad aumente en forma genuina y no por tipo de cambio. La crisis
energética es una demostración de que las inversiones son muy necesarias, en tiempo
calidad y forma. Esperemos que se puedan hacer las cosas de fondo antes que la situación
llegue a niveles insostenibles (como pasó en la historia) y se resuelvan en un ambiente
algo más cómodo de lo que estamos acostumbrados a padecer.
[i] GDP: Gross Domestic Product: PBI (Producto
Bruto Interno)
[ii] HP: Hodrick Prescott