Por Lic.
Pablo Frigolé
El tema de la
credibilidad, independencia y reputación aplicado a las instituciones de estadísticas
oficiales.
| Mucha literatura se ha
desarrollado sobre el tema de la credibilidad, independencia y reputación en los bancos
centrales de los distintos países. En general un banco central independiente y, que
genera una reputación de seguir reglas monetarias y no actúa bajo discreción termina
produciendo menor inflación que otro que si lo hace. |
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¿Pero
esto, cómo se asocia a un sistema de información y qué características serían las
deseables para el mismo?
Las decisiones
individuales, de los agentes económicos, se toman siguiendo procesos racionales que
implican adoptar la mayor cantidad de información necesaria, pero también de la mejor
CALIDAD.
Una vez revisadas
las opciones se determina seguir la mejor de todas para ese agente, y en suma se definen y
determinan las variables macro en forma agregada.
¿Qué
efectos se producen en la economía cuando se genera una ruptura de estas patas en las que
se debería basar un sistema de información estadística oficial, al igual que un sistema
financiero y monetario?
Por empezar, el set
de información con el que inicia el proceso racional se encuentra sesgado u orientado
intencionalmente a mostrar una señal errada. Cuando esto sucede los agentes se encuentran
separados en dos segmentos: el primero es el de los agentes que desconocen lo sucedido (o
mantienen su confianza en las estadísticas) y por tanto no generan una corrección a los
datos, por el otro lado el grupo de los que corrigen la información por sesgo para poder
seguir utilizando la información (la mayoría de los casos). El problema de la
credibilidad se puede asumir sobre todas las estadísticas producidas por una institución
(no selectiva) o sobre una determinada estadística (por ejemplo la inflación).
El problema es la
capacidad que puedan tener los agentes particulares para proyectar un dato y corregirlo
por sesgo, sin saber cuáles son esos sesgos, cómo operan y si son sistemáticos o no. En
este sentido a lo largo del tiempo los agentes se encuentran en mejores condiciones para
pronosticar un dato cercano al monto de ruptura, pero al desconocer los modelos que
operan, no tener los relevamientos adecuados y la metodología adecuada, y no conocer los
sesgos es que los errores se incrementan a medida que pasa el tiempo.
Frente a esto surge
un nicho de mercado de las consultoras privadas por generar un dato que se transforme en
el real (intentando dejar instalado en la opinión pública como el
correcto y facturar en consecuencia) frente al oficial (intentando
dejar instalado en la opinión pública como el incorrecto).
En este sentido es
bueno aclarar el porqué de la palabra estadística pública: Se trata de un servicio
público, lejos en el tiempo de estudio (o cerca para otros) el carácter de un bien
público (uno de tantos) es que no se pude excluir del consumo a nadie y por tanto
no se relevan las preferencias por el bien. Una vez disponible todos pueden acceder y les
es útil, pero ex antes nadie está dispuesto a financiarlo y por tanto a reconocer que le
sirve. Esto pasa con el transporte público, la defensa, la seguridad nacional y tantos
otros bienes públicos que conocemos. En este sentido el estado invierte (gasta dinero) en
mucha mayor medida que un privado (consultora) para producir un dato. Genera las muestras
del tamaño necesario, aplica la metodología cueste lo que cueste y releva miles de
millones de informantes si es necesario. En el caso del privado, que busca rentabilidad,
las muestras son menores y los presupuestos también, por lo tanto, aunque es más
eficiente que el estado, no se garantiza ni la metodología ni la representatividad
necesaria del dato.
Frente a esto queda
claro que generar semejante inversión para luego manipular el dato es un gran error o lo
que se denomina en el paralelismo del banco central, un miope: sólo ve el corto plazo y
no le interesa la sustentabilidad de los sistemas que operan.
Finalmente el
objetivo inicial de que todos los agentes decidan sobre una información ficticiamente
elevada o reducida no se logra (o se logra en menor medida o para un corto plazo,
cortísimo ), debido a que los agentes corrigen de alguna manera estos sesgos. Por otro
lado se produce un gasto improductivo en la generación de datos, se duplican los costos
sociales al incrementarse la cantidad de datos o consultoras que hacen el índice
real, y el mayor problema es que en esa frase de alguna manera
sólo se introducen más sesgos a la confusión.
Desde el punto de
vista económico las decisiones tomadas en base a información con errores llevan a malas
decisiones y por tanto a problemas de reputación y credibilidad que se extienden a lo
largo de todas las instituciones públicas. Malas inversiones y se incrementan los costos
frente a escasos y nulos beneficios a media que el tiempo pasa.