Las economías regionales están
experimentando un mayor nivel de globalización conforme pasa el tiempo. Esto crea la
necesidad de analizar la economía provincial con un zoom que viaje por la actividad
económica mundial y latinoamericana, luego por la nacional y finalice en la provincial.
La expansión mundial en el 2004
superaría el 4%. En el 2005 y 2006, el producto bruto interno mundial crecería al 3,4% y
3% respectivamente, ya que los dos motores - el consumo
americano y la industria china - están desacelerándose.
Existe una fuerte inyección que EEUU y
China le dieron a la expansión mundial en los últimos ocho años. Entre ambos aportaron
el 70% del crecimiento, cuando representan el 34% del producto global. El PBI de EEUU y
China suman la tercera parte de la torta mundial. En materia financiera se espera que la
Reserva Federal de EEUU suba las tasas hasta 25 puntos básicos. Se espera entonces que el
mundo inicie una fase de desaceleración que sería más suave en el 2005 y más
perceptible en el 2006.
Latinoamérica creció durante 2004 al
5,7% promedio y se espera para el 2005 una desaceleración al 4,3%. Mostró el crecimiento
más alto de los últimos 24 años. El crecimiento récord de la región se debió a una
fuerte demanda mundial de las exportaciones latinoamericanas, así como también a los
precios altos de las materias primas y a las bajas tasas de interés internacionales.
Se espera que los precios de las
materias primas comiencen a bajar en los próximos tres años, y en el área agrícola, un
aumento de la oferta ya está empujando a la baja de la soja y el algodón.
En la Argentina la recuperación del
empleo durante 2004 fue notable. Entre el cuarto trimestre de 2003 y el cuarto trimestre
de 2004 se incorporaron 546.000 personas al mercado laboral (público y privado). En los
sectores de producción vinculados con bienes transables el crecimiento del empleo fue
mucho más fuerte. El salario real del sector privado detuvo su caída e inició un
proceso de recuperación en 2003 estabilizándose a lo largo de 2004. Dentro del sector
fiscal, el gasto público se encuentra controlado en términos reales y no supera a los
valores observados durante la crisis. La recaudación de impuestos sigue creciendo
fuertemente, alcanzando nuevos récords absolutos en 2004 y 2005. La recuperación en la
recaudación del IVA es producto del mayor nivel de actividad económica y de una mejora
en el cumplimiento tributario. Desde mayo de 2002 se revirtió el déficit fiscal
(resultado primario base caja) como resultado de la contención del gasto público y el
aumento en la recaudación tributaria. El superávit primario llegó a los 17.333 millones
de pesos y el global a 11.630 millones de pesos, es decir, tres veces más de los niveles
registrados durante 1993. Este alivio en las cuentas fiscales posibilito ampliar la
capacidad de maniobra y recuperación de la economía argentina.
En el sistema financiero las cosas se
mantuvieron estables, el BCRA
mantuvo una posición compradora durante el 2004 en materia de dólares. Esto permitió
estabilizar la divisa norteamericana en 2,90 pesos por dólar. Desde julio de 2002 el BCRA
viene acumulando reservas internacionales en un contexto de tasas de interés bajas.
Existen fuertes señales de normalización del sistema financiero: desde setiembre de 2002
las entidades no pidieron asistencia al BCRA. A partir de abril de 2004 las entidades
colocan pases pasivos en el BCRA.
En materia de pasivos de los bancos, el
drenaje de los depósitos se detuvo en julio de 2002, mostrando una tendencia positiva
desde entonces. De esta forma los bancos recuperaron la liquidez perdida durante la
crisis. Por otra parte, en la balanza de pagos se redujo la salida de capitales privados.
A diferencia de los años anteriores, desde 2002 la Argentina viene efectuando pagos a organismos multilaterales
superiores a los desembolsos recibidos. El precio del dólar a futuro redujo fuertemente
el spread con el contado presente. El mercado de valores retomó la tendencia alcista y la
consistencia de la política monetaria y fiscal condujo a la estabilización de precios.
Las importaciones se recuperan fuertemente desde 2002
de unos 8.991 millones de U$S a los 22.322 millones de U$S de 2004.
En lo que respecta al PBI de la
Argentina, se espera para el 2005 un crecimiento del 7% y un 5%, para el 2006. Normalmente
luego de las crisis existen tres etapas bien diferenciadas: el rebote luego del piso de la
crisis, ocurrido en 2003; la brecha de crecimiento que se observó durante 2004 y
finalmente, un crecimiento inercial de la tendencia, que se espera se produzca en el
transcurso de 2005.
Esto implica que para el 2006 se debe mejorar la estructura intrínseca de la
economía en materia de oferta. Esto permitiría sostener el crecimiento y que no sólo
apunte a una mera recuperación de la actividad. Esto requiere que se concreten fuertes
inversiones en infraestructura productiva que generen aumento de la capacidad de
producción en el 2006 y que las presiones de demanda no generen aumento de precios.
El mercado laboral en Mendoza se
mostró en recuperación, las tasas de actividad no variaron sensiblemente durante 2004
respecto a 2003. Dichas tasas se ubicaron en torno al 44%. Se observó un ligero
incremento en las tasas de empleo en el 2004, que rondaron el 40% contra un 38% y 39%
observado en los trimestres de 2003. Notable fue la reducción en la desocupación que
pasó de valores registrados en el primer trimestre de 2003 de un 17% a un 12% en el
primer trimestre de 2004. La desocupación cerró el cuarto trimestre de 2004 con un 7,2%.
Este comportamiento se funda en la disminución del costo en términos reales de
contratación de mano de obra.
Las exportaciones mendocinas de 2004 alcanzaron 964
millones de U$S FOB. Esto significó un crecimiento del orden del 6% respecto del año
2003. Al mismo tiempo, se observó una reducción en las cantidades comercializadas del
22%, explicado principalmente por el rubro combustibles y energía. Los motores de
crecimiento exportador fueron las manufacturas de origen agropecuario y los productos
derivados del sector primario. Brasil es el principal destino con un peso relativo de un
22% respecto del total comercializado.
Este desempeño económico favorable
permitió consolidar algunos indicadores de impacto sobre la confianza de la deuda.
Actualmente la calificación de la deuda pública provincial se encuentra en el nivel Ca[2] según Mooodys Investors
Service, basados en una serie de indicadores financieros y de solvencia que mostraron
mejoras, entre ellos se pueden citar: la relación deuda a producto que mejoró
notablemente luego de la reestructuración de la deuda pasando de 26 puntos del producto
en el año 2002 a 19 y 18 puntos en el 2004; la deuda per cápita, cuya reducción fue de
un 4,2% durante 2004; la exposición externa de la cartera de deuda, con una merma de un 94% existente en el 2001 a un 36% de
deuda en moneda extranjera, respecto del total, durante 2004. Esta menor exposición
externa en los pasivos ha reducido notablemente el riesgo de la cartera de deuda
provincial. Este alivio en los compromisos así como en la mejora en las cuentas fiscales
provinciales generó una mayor maniobra en materia de proyectos públicos, tanto de
infraestructura como de operación.
La estructura económica provincial se
sigue viendo beneficiada por el modelo netamente orientado hacia el crecimiento del sector
transable.
Durante el 2004 la economía provincial
creció el 13,2% anual en términos reales. Los sectores que más aportaron al producto
provincial fueron Comercio Restaurantes y Hoteles con un 22,3%; Industrias Manufactureras
aporta con un 16,2%; Explotación de Minas y Canteras 14,5%; Servicios Comunales, Sociales
y Personales 13,8%; Establecimientos Financieros 12,5%; Agropecuario 9,5%; Transporte
Almacenamiento y Comunicaciones 6,3%; Construcciones 2,7% y finalmente Electricidad Gas y
Agua 2,2%. Luego de la fuerte recuperación experimentada durante el 2003 y 2004 se espera
una leve desaceleración de esta tasa de crecimiento hacia el 2005. La mayoría de las
industrias están llegando a niveles de utilización de capacidad instalada elevados lo
que vislumbra una presión sobre la estructura de oferta de la economía. El sistema
financiero se encuentra con una alta capacidad prestable e importantes líneas de crédito
están comenzando a financiar nuevos proyectos que proyectan un crecimiento más armónico
entre la oferta y la demanda. El peso de los sectores no transables en la economía
nacional sigue siendo importante respecto a los no transables siendo 74% la proporción
del producto que corresponde a los no comercializables. Mendoza muestra una participación
más baja de no comercializables siendo la misma para el año 2004 de un 60%.
Esto le otorga mayor ventaja
competitiva a la provincia respecto de la situación nacional.
Las variables financieras permanecieron
estables generando condiciones de crecimiento favorables.
Lic. Pablo Alberto Frigolé
Mendoza, diciembre de 2004.